Tiempo estimado de lectura: 14 minutos

«Siempre he tenido interés por todo, siempre me ha faltado algo por conocer. Aún me considero estudiante en continua formación»

Andrés Talavero (Cáceres, 1967), licenciado en Bellas Artes en las especialidades de Pintura y Escultura por la Universidad de Salamanca y doctorado en procesos fotográficos aplicados al grabado calcográfico en 1992.

Talavero desarrolla su trabajo desde un punto de vista romántico-contemporáneo, llevando encima su cámara y su cuaderno de notas. Talavero camina durante la madrugada atento a las nubes, la niebla, la luz y, en general, las formas que pueda ofrecerle la naturaleza; pero también siente especial atracción por el paisaje urbano, el que interviene de manera efímera en uno de sus últimos proyectos.

Siempre con espíritu experimental, se ha movido por multitud de disciplinas dejando un sinfín de obras y exposiciones, tanto colectivas como individuales; algunas de las más recientes: Silencio en la Galería Kernel de Cáceres, 2017; Renacimiento, en el Espacio BelleArtes, 2015; en el año 2014 presenta Primeras gotas de lluvia en el Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás o Recorridos, en Cáceres y Badajoz en 2004.

Además, ha obtenido premios y becas, como el premio Ortega Muñoz en el Salón de Otoño de Pintura de Plasencia, en 1997, el premio Adquisición en el IV Certamen de Artes Plásticas Sala El Brocense en Cáceres, en 2001 y, más recientemente, las Ayudas a Artistas Visuales 2018 de la Junta de Extremadura.

Andrés Talavero, Ayuda al mundo. Horcajo, Las Hurdes (2018)

Llevaste a cabo tus estudios en Bellas Artes en la Universidad de Salamanca, ¿qué ha aportado esta ciudad a tu formación artística?

Estudié en Salamanca siete años, desde 1985 a 1992. En primer lugar me aportó amistades, las más inmediatas fueron las de los compañeros de facultad de Bellas Artes. Con ellos compartí mucha ilusión y pasión por las artes. Amigos de diferentes provincias con diferentes carácteres que favorecieron por esa diversidad mi apertura a todas las formas de ser. Amigos y profesores de todas las materias.

Siempre le estaré tremendamente agradecido a mis profesores que inocularon en mí la diversidad de lenguajes y la apertura de miras a todas las artes, otras formas de entender el dibujo, la pintura y la escultura, lo básico, pero también otras materias que aún no había tratado como la pedagogía de las artes, la arquitectura, la anatomía, la historia del arte, el dibujo técnico, los procesos de proyección de ideas, etc.

Andrés Talavero, Reflejos. Dibujo digital (2017)

Profesores, amigos, compañeros de viajes, de paseos y de pisos… Siempre he estado alerta de todas las artes y Salamanca estaba bien nutrida de arte, no sólo estaba matriculado en la facultad de Bellas Artes, sino que frecuenté la escuela de Artes y Oficios, la Escuela de San Eloy y las salas de exposiciones.

Como en cualquier ambiente universitario me enriquecí por todas las actividades públicas que ofrecía la Universidad, no sólo fui alumno de la facultad haciendo todas las horas extras que podía, practicando en los talleres y visitando regularmente a otros compañeros de cursos inferiores y superiores, sino que también fui alumno de la calle, amigo de los poetas callejeros, de las tiendas de libros de ocasión, alumno durante siete años del aula de teatro universitario, del Aula Juan de La Encina.

Frecuenté la Casa Lis y sobre todo la Catedral Vieja. Fui asiduo espectador de cine, danza, conciertos y otros eventos en el Aula Juan de la Encina, luego más cine de género en la filmoteca, paseante de calles, barrios, suburbios, pueblos y de pocos cafés (no había un duro en el bolsillo).

Siempre he tenido interés por todo, siempre me ha faltado algo por conocer. Aún me considero estudiante en continua formación.

Andrés Talavero, Instalación en habitación cerrada y abandonada (2015)

Cultivo la imaginación fácilmente, me gusta observar y evocar, me gustan las ilusiones y las asociaciones.

Es importante tu compromiso inquebrantable con Juan José Narbón. Has llevado a cabo las convocatorias NARBÓN ha vuelto durante todo 2018 para reivindicar la apertura del museo. Para quienes no estén al corriente, ¿podrías explicar más sobre esto?

NARBÓN ha vuelto fue un movimiento de reivindicación para que se active de nuevo y abra el Museo Narbón de Malpartida de Cáceres. Ideé y desarrollé acciones espontáneas desde diciembre de 2017 hasta diciembre de 2018, un año completo. Los ecos de estas acciones se prolongaron hasta junio de 2019, puesto que entre abril y junio fui invitado a participar en la Bienal de Arte Público Cáceres Abierto mostrando en el palacio de Moctezuma toda la documentación que generó NARBÓN ha vuelto.

Durante 13 meses, cada primer sábado de cada mes, convoqué a todas las personas que pude a acudir a las puertas del museo para informarles de la situación que ha atravesado el museo en los últimos 12 años.

Fueron convocatorias de amistad, de carácter amable y lúdicas, emprendedoras, con propuestas activas y creativas para ser realizadas entre todos, siempre rememorando a Narbón e intentando conocerlo mejor. Siempre deseosos de activar de nuevo el museo, intentando crear lazos de unión y responsabilidad entre la Fundación Caja de Extremadura, el pueblo de Malpartida de Cáceres, el Ayuntamiento, la Universidad, la Diputación, la Junta de Extremadura…

Andrés Talavero. NARBÓN ha vuelto. Acción Máscara, 7 marzo 2018.

En general, ¿cómo valoras todo el desarrollo de esta iniciativa?

El balance es muy bueno, todo surgió desde el aprecio a la cultura y el respeto por quien hizo mucho por las artes plásticas. Los amigos de Narbón y simpatizantes nos sentimos mucho más unidos. Amigos que ayudaron muchísimo en estas acciones como Ana y Juanjo Narbón, José Vidal Lucía, Jesús González Javier, Sonia Ponce y un largo etcétera, hemos señalado a todas las instituciones de Extremadura que existe un museo inactivo pero que los ciudadanos desean volver a visitar y que se celebren actividades.

Este movimiento surgió desde la amistad, ante lo inexplicable del olvido. Como en una de las convocatorias que titulé Quien mueve una piedra mueve una montaña, que cada cual sume ánimos, sabiduría y responsabilidad para recuperar el museo o al menos para salvar cuanto antes las obras de Narbón. Cada cual que asuma responsabilidades, que los que sientan amor por la cultura hagan lo que puedan y sepan.

Me planteo esta reivindicación hasta que la Fundación Caja de Extremadura le de una solución coherente. Es urgente que todo el tejido cultural de Extremadura opine.

Desde mi punto de vista la situación del museo es crítica. Se ha olvidado muy pronto la relevancia de Narbón tan importante para el tejido cultural de Extremadura desde los años 60 hasta los 90. El museo está afectado por una crisis financiera que ha supuesto una larga interrupción de actividad en este espacio desde 2006 y puede suponer la desaparición definitiva de este museo.

La Fundación Caja de Extremadura es propietaria de la obra y del edificio. La falta de actividades en el museo ha supuesto olvido, deterioro y una falta de atención de lo más esencial y urgente: la obras de Narbón que contiene el museo no sólo no se pueden ver, por no tener personal especializado y un horario de apertura continuado, sino que corren grave riesgo de deterioro. Es una falta de responsabilidad ante el patrimonio cultural.

Narbón fue importante para mí en los primeros años de formación académica en la Escuela de Bellas Artes de la Diputación de Cáceres, luego llamada Eulogio Blasco. También fue importante en mis años de la facultad por ser mi confidente, admiré su obra y respeté sus consejos. Pero además por fin considero que fue mi amigo.

Todas las acciones de NARBÓN ha vuelto fueron documentadas con gran detalle por José Vidal Lucía en el blog En el arandel. Recientemente el programa cultural Metrópolis dedicó un especial a Cáceres Abierto, en el minuto 23:37′ queda recogida la esencia de estas acciones.

Andrés Talavero. Narbón ha vuelto. Acción Lo pequeño es grande, 4 agosto 2018

¿Tienes en mente nuevos planes para continuar esta reivindicación o consideras concluida esta etapa?

La situación del museo sigue estancada. Mientras no se dé una solución a la colección y al espacio del museo yo seguiré trabajando para informar, recordar y ayudar a que esta situación cambie.

Me planteo esta reivindicación hasta que la Fundación Caja de Extremadura le de una solución coherente. Es urgente que todo el tejido cultural de Extremadura opine. Es necesario que la Fundación asuma responsabilidades, que alguna institución pública o privada se implique, aconseje, apoye o tome una determinación con respecto a la conservación de las obras y al uso de este espacio.

Ser multidisciplinar o indisciplinado me ha aportado imaginación, ingenio para encontrar el lenguaje y técnica adecuada para narrar mejor mis ideas.

Actualmente tienes sobre la mesa varios proyectos, como Ayuda al mundo – Ayuda al artista, el cual tengo el placer de gestionar, becado por las Ayudas a Artistas Visuales de la Junta de Extremadura en 2018 o la instalación Cambiar el mundo, que formó parte de la pasada edición de Cáceres Abierto ¿te gustaría hablarnos sobre esta faceta de Andrés Talavero comprometido con el arte social o relacional?

Mostrar recientemente el resultado de NARBÓN ha vuelto ha sido un verdadero bautismo en el arte social y relacional. Revisando mi trayectoria han sido contadas las obras en las que he interactuado con amigos, con espectadores, la calle, el público o en el que las obras se han retroalimentado y modificado por la acción de los espectadores. Lo habitual ha sido que he realizado una obra inspirada a veces en lo social pero no dirigida a un público abierto.

Sin pretenderlo, la reivindicación y lo que generó NARBÓN ha vuelto, resultó ser una dinámica compartida, una expresión de arte y opinión sobre un asunto problemático. Esta espontaneidad me pareció coherente, fresca y necesaria, con más verdad en los actos que muchas artes fingidas. Estas acciones de amistad han marcado para mí una entrega íntima muy personal y un reconocimiento formal a uno de mis profesores.

La instalación Cambiar el mundo, consecuencia de la acción reivindicativa NARBÓN ha vuelto, ha sido mi verdadera incursión en el arte social y relacional, incursión no buscada y por eso precisamente me he sentido  sorprendido y rejuvenecido. Curiosamente Cambiar el mundo se puede clasificar y ordenar como un apartado de mi proyecto genérico Ayuda al mundo – Ayuda al artista, puesto que nunca pensé generarlo desde las artes plásticas sino que emergió desde los conceptos humanos activos de solidaridad, ayuda y comprensión. 

Como artista polifacético que ha trabajado con variedad de materiales y en variedad de disciplinas –como Fotografía, Escultura, Pintura, Instalación, e incluso, el Teatro–, ¿qué te ha aportado esta multidisciplinariedad?

Ser multidisciplinar o indisciplinado me ha aportado imaginación, ingenio para encontrar el lenguaje y técnica adecuada para narrar mejor mis ideas.

Utilizo artes y materiales diversos. Hago uso de diferentes artesanías (admiro las tareas artesanales tradicionales, las herramientas en desuso y frecuento los museos etnográficos). Esta curiosidad por conocer y practicar todas las artes me ha proporcionado un variopinto espectro de recursos técnicos a menudo dirigidos a abordar temas autobiográficos, utopías o invenciones.

Pero si hay algo en común es que suelo practicar para todos los proyectos con el dibujo y sobre papel. Planteo obras en el papel desde el ensueño, sin preocuparme a priori de la técnica, si se pueden o deben realizarse sobre una pared o sobre un escenario, si son contemporáneas o tradicionales, si puedo realizarlas en materiales efímeros o imperecederos… Siempre dispuesto a renovarme, intentando entrenarme en la creatividad.

Andrés Talavero, El Mirador. Palma de Mallorca (2018)

Actualmente, compaginas la creación artística y el desarrollo de tus proyectos con la docencia, como profesor de pintura en la Universidad Popular, ¿qué es lo que más valoras de trabajar con tus alumnos?

Valoro de un alumno la posibilidad de ser mi maestro. Un alumno para mí es una persona a respetar, con mucho valor antes de ser modelado por mis palabras o por mi experiencia artística. Doy clases de Dibujo y Pintura, técnicas y procesos clásicos y básicos que son necesarios dominar. Es habitual que en la presentación del curso, el primer día les diga que espero no transformarles mucho su pensamiento, sí su técnica y su sensibilidad.

Lo interesante para ellos debe empezar tras esos 4 años de formación, si continúan formándose y trabajando por su cuenta quizás otros 3 años más, cuando liberados del maestro o del ritual mecánico proyecten su propia obra. Disfruto enseñando pero mucho más cuando aparecen destellos de imaginación. Lo interesante para mí puede llegar tras esos 7 años porque me gustaría que crearan, tuviesen un mundo propio, pero apenas un 1% cada 7 años se convierte en autor, creador de su propia obra. Mi esperanza es que vuelvan un día y me enseñen sus creaciones.

Si entro en mi estudio debe ser porque voy cargado de ideas y porque estoy preparado para contar algo, si no, es mejor no entrar.

Tienes un estudio muy interesante, donde exploras y experimentas nuevas técnicas y materiales, ¿podrías describirnos tus procesos de creación?

Pues sí, esas son las palabras que yo también utilizo: el estudio es el lugar donde exploro, experimento y materializo un proyecto. Cada uno se adapta a lo que tiene y le saca partido a su lugar de trabajo. Mi estudio empezó por ubicar una mesa, si hay que reducir elementos del estudio siempre habrá una mesa. El espacio del estudio es el lugar de los ensayos, de la investigación, el almacén de obras, herramientas y materiales, la biblioteca…

Hace años, de estudiante, en los 7 o 9 pisos de estudiantes en donde viví, el estudio, como es lógico, no era tan completo como hoy, de estudiante uno se acomoda humildemente en una habitación donde está todo, cama, armario, mesa de lectura y trabajo con el imprescindible flexo, unos pocos materiales, así empiezan todos. La habitación en su conjunto era un estudio. El que considero primer estudio, el del Casar de Cáceres, donde viví desde 1992 a 2010 fue una casa-estudio muy completo, con muchas habitaciones, terraza y un pequeño patio, un estudio con mucho sabor y donde no paré de generar y generar obras en una época muy romántica, cerca del campo y de personas sencillas. 

El estudio más reciente, el que tengo en Cáceres desde 2011, lo construí y rehabilité a propósito para taller, biblioteca y almacén de obra y materiales.  Este modelo de estudio es muy diferente a la casa-estudio de antes, donde a cualquier hora del día se mezclaba sueño y trabajo, lectura y proceso, comida y modelado… Me gustaba ir y venir, dejar las cosas en proceso y tocarlas a menudo. Siempre que hablo del estudio de Cáceres, advierto a cualquier visitante que me visita por primera vez, que no es un lugar muy relevante aunque parezca la Cueva de Alí Babá.

Andrés Talavero, encerado del estudio (2017)

Me gustaría mencionar que antes de utilizar el estudio hay un previo más importante para mí, un acto de meditación o responsabilidad, y es que si entro en él debe ser porque voy cargado de ideas y porque estoy preparado para contar algo, si no, es mejor no entrar. La inspiración me viene de fuera, de la Naturaleza, de la vida, del arte, de mi propia biografía. El estudio no es el lugar donde surgen mis ideas, las genero fuera, surgen a veces de forma espontánea, a menudo en movimiento, meditando, pensando a fondo y reflexionando.

Sé que soy difícil de clasificar en el arte, no tengo temor a ser inclasificable, mejor ser libre de acción que previsible.

¿cómo surgen la inspiración y las nuevas ideas?

Siempre estoy alerta, escuchando, activo, para capturar y depurar una buena idea. Cultivo la imaginación fácilmente, me gusta observar y evocar, me gustan las ilusiones y las asociaciones. Es repentino que me vengan imágenes e ideas en la ducha, en un paseo, en un viaje, durante una conversación, después de una lectura, en un hospital, en un concierto, en un espectáculo, en una conferencia, ante un paisaje, conduciendo por la carretera… Y, por supuesto, viendo exposiciones en directo o a través de la red, soy seguidor de los programas de arte de TV2 que grabo, archivo y consulto.

Mi situación actual ha cambiado, doy clases desde 2005 y por lo tanto no puedo utilizar el estudio al 100%, a cualquier hora, sino que lo utilizo en las horas más intempestivas, selecciono los momentos de trabajo y sobre todo me he acostumbrado a generar obras a partir de la colaboración con otros talleres y con la ayuda de otras personas.

El estudio se ha convertido en un ente ambulante y portátil: llevo siempre encima un pequeño block de notas A5, de tapas rojas. Desde 2011, también se ha convertido en habitual y muy práctico la utilización de los cuadernos de proyectos que también muevo a casa o a donde esté, proyectos que maqueto en cuadernos de papel, de formato A4 y A3. Proyectos que continúo en formato digital en cualquier lugar con el ordenador portátil o con el teléfono móvil.

Para quienes conocemos tu trabajo, salta a la vista la parte poética, romántica y conceptual que siempre acompaña a tus obras, ¿cómo surgió esta importancia hacia las palabras?

Sí, hago uso frecuente de la palabra en mis obras. Me hubiese gustado estudiar filología, seguir estudiando latín y griego, de una forma autodidacta continuo estudiando, aún tengo esperanzas de encontrar un buen profesor. 

Puede ser que la primera incursión en lenguajes poéticos fuese por el descubrimiento del dadaísta Tristán Tzara. En el instituto participé en una obra de teatro y expresión corporal de Tzara: ensayamos y representamos Corazón a gas. De adolescente escuché la música POP de los 80, recuerdo el impacto de la letra y el videoclip de Radio Futura: La estatua del jardín botánico. De adolescente también me entusiasmaron las greguerías de Ramón Gómez de la Serna.

Siempre he sido lector de ensayo, relatos y novela fantástica como G. Orwell, A. B. Echenique, F. Kafka… de Italo Calvino, fue muy relevante leer El Varón Rampante y la trilogía que le acompaña. Pero sobre todo leo, subrayo y releo poesía: F. Holderlin, Paul Eluard, poesía tradicional japonesa, Rubén Darío, Leopoldo María Panero, Allen Ginsberg, Rimbaud, Santos Domínguez, Novalis, Lorca, William Blake…

Por lo tanto no es extraño y es muy relevante para mí, titular, pensar en las palabras, idear conceptos antes incluso de ponerme a proyectar con el dibujo.

Aparecen títulos que pueden ser reflejo de mi biografía pero también reflejo de los ideales que persigo: La vida es bella, Cambiar el mundo, Silencio, Renacimiento, Primeras gotas de lluvia, A de AZUL, Aullidos en el paisaje, 1000 olasCamino

Has realizado multitud de exposiciones tanto colectivas como individuales, en Extremadura –y España en general– y en el extranjero; además, has sido galardonado con premios y becas, ¿qué ha significado para ti labrar esta importante trayectoria? ¿Consideras que ha habido una evolución hasta el Andrés Talavero actual?

Sí, por supuesto, ha habido una gran evolución. Por mi forma de ser estimo el cambio, aprecio muchísimo lo que conseguimos y conservamos cada día pero siempre tengo puesto mi mirada en el futuro, en el fluir constante, en observar la transformación de la Naturaleza y por supuesto de lo artificial.

Cambian las personas, cambian las máquinas y cambian por supuesto las mentes por adaptación y evolución. Hace unos meses concluí un proyecto que nombré a modo de sentencia El futuro nos cambiará. Sé que soy difícil de clasificar en el arte, no tengo temor a ser inclasificable, mejor ser libre de acción que previsible.

Sigamos trabajando por la cultura y la educación, es un camino de largo recorrido, no desesperar, hay que mantener la ilusión y seguir formándose.

¿Algún referente durante tu trayectoria que quisieras destacar?

Muchos muchos, imposible limitarme a uno. Quizás Caspar David Friedrich porque desde los año 90 aún sigue influyéndome.

Imposible dejar a otros muchos en el olvido porque de todos ellos he aprendido, solamente en las artes plásticas: Perico Valhondo, Valentín Cintas, Fernando Carvajal, Narbón, Bacon, Durero, David Hockney, Francesco Clemente, Hokusai, Mark Rothko, Lucio Muñoz, Goya, Max Ernst, Giorgio de Chirico, Edward Hooper, Matisse, Edward Munch, Picasso, Rembrandt, Antonio Saura, Tàpies, Turner, Van Gogh, René Magritte, Louise Bourgeois, Juan Muñoz, Fernando Sinaga, Rodin, Guillermo Pérz Villalta, Robert Gober, Hamish Fulton, Richard Long, Chema Madoz…

¿Cómo ves trabajando al Andrés Talavero del futuro? ¿Qué nuevas ideas te gustaría proyectar?

Me gustaría seguir trabajando de forma independiente, poder seguir produciendo obras sin compromisos, tener salud física y mental y mucha creatividad.

Hace ya unos años que pienso en poder ganar, robar y detener el tiempo. Sí, un concepto preocupante en lo que considero la mitad avanzada de mi vida, 52 años. Lo quiero abordar pero no desde la melancolía del paso del tiempo sino desde la visión fantástica de detenerlo, estirarlo y disfrutarlo al máximo. Hasta ahora se me escapa. Con el Diario del Sueño persigo esa utopía de vivir un presente continuo. Desde los ´90 transcribo los sueños inmediatamente después de despertarme, en un intento de aprovechar al máximo la vida.

¿Algún mensaje que quieras lanzar al ámbito relacionado con el arte y la cultura de la Extremadura actual?

Sigamos trabajando por la cultura y la educación, es un camino de largo recorrido, no desesperar, hay que mantener la ilusión y seguir formándose.

Más información sobre Andrés Talavero:

Página web

Instagram

Instagram – Ayuda al mundo – Ayuda al artista