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Entrevista a Ceferino López

Tiempo estimado de lectura: 8 minutos

«Tenía claro que la fotografía artística no me iba a dar de comer y eso me aportaba una gran libertad a la hora de crear»

Pionero de la fotografía en España en la década de los años 80, el trabajo de Ceferino López ha estado marcado siempre por la experimentación. Fue uno de los primeros fotógrafos presentes en ARCO. Las fotografías que realizó con su Polaroid fueron expuestas en el Museo de Arte Contemporáneo Español, precursor del actual Museo Reina Sofía. Recientemente, estas imágenes han formado parte de la exposición «Polaroid gigante» del Centro Andaluz de Fotografía junto a Ouka Lele o Chema Madoz. Editaba sus primeros trabajos de manera manual y a principios de los 2000 coqueteó con el arte electrónico en su proyecto «Babia: estado mental independiente». Durante varios años su nombre estuvo vinculado a la fotografía de escena y el festival de Teatro Clásico de Mérida. En la actualidad, alejado de los grandes eventos artísticos, continúa con su trabajo fotográfico explorando las posibilidades del medio digital y los teléfonos móviles.

Te iniciaste muy joven en el mundo de la fotografía y en un contexto que todavía no ofrecía muchas posibilidades para el arte. ¿Cómo empezaste a interesarte por este medio de una manera creativa? ¿Cómo fueron tus años de formación en este campo?

La fotografía ha estado presente en mi vida desde muy joven, aproximadamente desde el 1968, en una España en que ser fotógrafo era sinónimo de bodas, bautizos y comuniones. A los dos años de iniciar los estudios universitarios decido abandonarlos para iniciar un proceso de formación totalmente autodidacta dado que no existía en todo el país ningún tipo de enseñanza reglada, ni privada ni pública, consecuentemente tuve que buscarme la vida en múltiples trabajos y oficios, en diversas ciudades y países, ajenos totalmente a mis intereses para poder sobrevivir. Así durante 10 años hasta que en el 1978 comienzo la actividad de una manera más profesional. Y en ese camino descubro la Polaroid haciendo fotos de niños en los cacharritos de las ferias de Andalucía al ritmo incansable de las canciones de los Pitufos.

Con la Polaroid encontré el soporte ideal para mis necesidades expresivas. La polaroid era una técnica denostada en aquellos tiempos, por su formato pequeño, por su poca»calidad» y por el alto precio que tenía la película. Solo en algunos estudios publicitarios con muchos medios se permitían el uso como prueba de la fotografia definitiva. En ese tiempo, que yo conozca, solo había dos fotógrafos en España que la utilizáramos con fines creativos, Pere Formiguera y yo. Muy pronto fueron incorporándose otros. A los dos nos encargó Polaroid España la realización de un proyecto para promocionar una nueva cámara así como su correspondiente película, que fueron expuestas en el Museo Español de Arte Contemporaneo, el antecesor del Reina Sofia.

Ceferino López. Ciudad incierta
Ceferino López. Ciudad incierta.

Has comentado en alguna ocasión que tus referencias visuales, especialmente en lo que tiene que ver con la composición, procedían de la pintura. ¿Cuáles fueron tus influencias?

En el camino de mi autoformación no existía apenas bibliografía u otras referencias sobre fotografía en aquella Extremadura tan atrasada y en una España tan cerrada. Lo que más a mano tenía eran las publicaciones en torno a las artes clásicas, especialmente la pintura. Trataba de desentrañar los secretos expresivos utilizados por los artistas y que fueran aplicables a mi visión fotográfica.

Tus fotografías estuvieron presentes en la segunda y tercera edición de ARCO, y también durante la década de los ochenta participaste en importantes exposiciones, como la titulada «La fotografía instantánea un arte contemporáneo» en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, antecesor de lo que es hoy el Museo Nacional Reina Sofía. ¿Cómo recuerdas esta época? ¿Cómo se valoraba entonces la fotografía?

La década de los 80 fue muy intensa creativamente para mi con el descubrimiento de la Polaroid y con la actividad expositiva que desarrollé, casi toda ella en Madrid y algo en Barcelona y Sevilla. La fotografía como actividad artística estaba iniciando su desarrollo en esos años en España y tratando de popularizarse como tal. El público en general no la consideraba, solo en determinados círculos se valoraba su capacidad expresiva.

Realmente no me importaba mucho dicha situación pues tenía claro que la fotografía «artística» no me iba a dar de comer y menos en Extremadura. Eso me aportaba una enorme libertad a la hora de crear, nada me condicionaba a excepción del precio de las cargas de película.

  • Ceferino López Homo sapiens Polaroid
  • Ceferino López Homo Sapiens Polaroid

Ceferino López. Homo Sapiens. Polaroid.

Al igual que por saber leer y escribir no todo el mundo tiene la capacidad para armar un buen poema o una novela, en fotografía pasa lo mismo. Hoy fotógrafo puede ser cualquiera pero autor ya es otro cantar.

Una parte muy interesante de tu trabajo, fueron las fotografías que realizaste con tu Polaroid, que además solías editar a mano. ¿Qué puedes contarnos sobre ellas?

La Polaroid ha significado mucho en mi trabajo personal, me dediqué por completo a ella (en los tiempos libres que la búsqueda del alimento lo permitía) e investigué intensamente sobre sus posibilidades expresivas. Su estructura física, su composición química y su procesado instantáneo, me permitieron encontrar técnicas con resultados muy interesantes. La Polaroid era algo más que una simple foto, al procesarse en el lugar y en el momento de la toma, dicha imagen formaba parte de la propia realidad representada, participaba de ella y su presencia convertía a la fotografía captada en un fetiche del instante vivido.

Habitualmente solía intervenir en ella sobre la marcha, según qué efectos perseguía podía hacerlo inmediatamente, con técnicas basadas en la presión sobre la emulsión, o posteriormente, días después e incluso años, con otras técnicas más elaboradas. La última serie que hice, Interiores, supuso una vuelta de tuerca total a la intervención sobre el soporte. Literalmente la destrozaba para obtener de una fotografía tres imágenes únicas y originales.

Con el descubrimiento de este tipo de intervención aporté una nueva y exclusiva fórmula para la creación con Polaroid, que aportaba unos resultados con tonos y texturas muy pictóricos y matéricos.

Para mi fue una delicia adentrarme en el mundo digital. En mi trabajo personal la intervención sobre las imágenes era una constante y las realizaba de manera manual y física con las dificultades y limitaciones que ello conlleva.

Durante varios años te dedicaste al fotoperiodismo en prensa regional y también fuiste fotógrafo del Festival de Teatro Clásico de Mérida. ¿Qué te aportaron estas experiencias?

El fotoperiodismo en la prensa regional me permitió desarrollar la habilidad para captar momentos anticipándote a ellos y a buscar «la» foto en situaciones muy cotidianas, casi aburridas. Fueron cuatro o cinco años y encontré el trabajo documental muy interesante.

Lo del Festival ha sido el eje de mi carrera profesional, comencé en el año 1983, el año previo a constituirse el Patronato del Festival tal como lo conocemos ahora y al inicio del ciclo de José Monleón. Terminé en el 2011 con Blanca Portillo a la dirección, con un lapsus de cinco años durante la dirección de Espectaculos Ibéricos. En total más de 20 años. Concluida esta etapa seguí cinco años fotografiando los montajes de la Compañía Nacional de Teatro.

La fotografía de escena se convirtió en toda una especialidad que me permitió disfrutar del teatro y descubrir los entresijos emocionales de la representación.

Durante algún tiempo también experimentaste con el arte electrónico creando la web “Babia, estado mental independiente”. ¿Puedes hablarnos sobre este proyecto?

Mi curiosidad por lo tecnológico hizo que me interesara por la recién llegada tecnología web a nuestras vidas y como era natural me volqué en su uso e investigación para utilizarla de forma creativa, como una herramienta con la que poder desarrollar proyectos que con la fotografía estática no podía.

Nació «Babia, estado mental independiente» aproximadamente en 1998. Un año después era seleccionada en el Festival de Creación Audiovisual de Navarra, en el apartado internet. En el 2000 fue incluida en la antología de creación electrónica, publicada en CD-ROM por el Media Centre de Arte y Diseño de la Escuela Superior de Diseño de Sabadell. El dominio actualmente lo tiene mi hija en el que muestra su trabajo como diseñadora de producto.

Ceferino López. Mérida, ciudad incierta

Recientemente has expuesto en Mérida la serie “Ciudad incierta” en la que aportas un punto de vista inédito de la ciudad. ¿En qué consiste este trabajo y qué tiene de diferente con respecto a otros proyectos anteriores?

«Ciudad incierta» es una mirada reflexiva sobre la Mérida que no aparece nunca en las publicaciones y que, de tan cotidiana, pasa desapercibida incluso para sus habitantes. Con este trabajo se produce un gran cambio en mi forma de trabajo eliminando totalmente la intervención posterior e intentando que la fotografía se construya completamente en la mirada. La cámara y el ordenador son ya solo herramientas para fijar esa imagen resuelta con anterioridad en la retina, en la mente.

La fotografía de escena se convirtió en toda una especialidad que me permitió disfrutar del teatro y descubrir los entresijos emocionales de la representación.

En los últimos años te has ido alejando de los grandes eventos artísticos y te has adentrado en otras facetas creativas como la edición o el diseño gráfico, sin dejar de lado la fotografía. ¿Cómo compaginas todas tus actividades?

Fundamentalmente con mucho curro. Es una constante en mi vida profesional aprovechar la investigación personal para aportar novedades a mi trabajo profesional. Por lo que es fácil trasladar los descubrimientos y las experiencias a los distintos campos, todo se complementa y suma.

Mi último proyecto, editorial, Chucherías de Arte es en cierto modo el resumen de todo lo aprendido en tantos años de trabajo y búsqueda. Surgió de la necesidad ante la crisis y ha sido el proyecto con el que más he disfrutado en mi vida. Fueron cinco años maravillosos. Por motivos de salud tuve que abandonarlo, pero afortunadamente encontré a una pareja encantadora que lo adquirió y sigue manteniéndolo vivo.

Siempre te has mostrado abierto a la experimentación, ¿Cómo viviste el paso de la fotografía analógica a la digital? ¿Qué nuevas posibilidades encontraste en el mundo digital?

Para mi fue una delicia adentrarme en el mundo digital, piensa que en mi trabajo personal la intervención sobre las imágenes era una constante y las realizaba de manera manual y física con las dificultades y limitaciones que ello conlleva. Encontrar una herramienta como Photoshop, que me abría el mundo de la intervención hasta el infinito, era como un sueño.

En 2016 en una exposición en la Escuela de Arte de Mérida mostraste una serie de fotografías realizadas con tu teléfono móvil, y también eres muy activo en Instagram. ¿Cómo integras estos nuevos medios dentro de tu trabajo? ¿Haces distinción entre las fotografías que realizas con tu móvil y las que disparas con la cámara?

Cada herramienta te condiciona técnicamente y hace plantearte los proyectos desde diferentes posiciones o viceversa. A veces trabajos hechos con cámara te hacen decidirte por un tipo concreto de cámara debido a las características del trabajo. Por ejemplo, el trabajo Ciudad incierta en el que tenía que caminar mucho e ir ligero de equipaje, me pedía el uso de una cámara compacta en lugar de una pesada reflex.

Hubo un tiempo, el de Chucherías de arte, que viajaba mucho, la carga de los productos y el stand era muy pesada y no me permitía cargar además con el equipo fotográfico. Así que acomodé la mirada al formato del teléfono y desde sus limitaciones y posibilidades desarrolle el proyecto Relaciones esporádicas, el que viste en la exposición de la Escuela de Arte, en el que toma y edición están hechos desde el móvil.

¿Crees que ahora se valora más que antes la fotografía? ¿Cómo ves el sector en Extremadura?

Ahora la educación visual es mucho mayor debido a la alfabetización llevada a cabo por la ingente cantidad de fotos que consumimos a diario. La sociedad empieza a manejar el lenguaje visual de manera inconsciente, comprende y se expresa, torpemente todavía, de manera espontánea. El móvil ha sido clave en este proceso. Pero al igual que por saber leer y escribir no todo el mundo tiene la capacidad para armar un buen poema o una novela, en fotografía pasa lo mismo. Hoy fotógrafo puede ser cualquiera pero autor ya es otro cantar.

En Extremadura el sector fotográfico ha seguido en su evolución las pautas de los demás sectores, seguimos yendo a la zaga del resto del pais.

Más sobre Ceferino López: www.instagram.com/pez_reyes

Montaña Hurtado Muñoz

Historiadora del arte. Autora del blog Zapatos Rosas y creadora del proyecto Arte Actual Extremadura desde 2008. Colaboro en el proyecto #womanarthouse

2 Comments
  1. Miguel

    3 julio, 2019 9:07 pm

    Es mi amigo Cefe, que decir de él, que no sea bueno.
    Tengo en orgullo tener un amigo Maestro en fotografía.
    Tremendo artista.

  2. Elena M.P.Cajal

    25 noviembre, 2019 10:46 am

    Gran fotógrafo, referente en la fotografía conceptual en Extremadura, compañero de fatigas en el intento de vivir del arte ,arte fotográfico con mayusculas cuando nadie se atrevía, y ni se planteaba, un saludo Ceferino.

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