Tiempo estimado de lectura: 11 minutos

«Los temas que me inspiran están relacionados con mi niñez cerca de la naturaleza y los libros»

Desde que decidió que quería centrar su camino artístico hacia el mundo de la ilustración, Ester García (Cáceres, 1984) ha ido creando un imaginario propio y reconocible que ha llegado hasta importantes editoriales de libros infantiles. Sus recuerdos rodeada de cuentos ilustrados, naturaleza y libros de historia del arte están reflejados en sus cuidadas ilustraciones, en las que trabaja con mimo hasta los más mínimos detalles.

Delicadeza, elegancia o preciosismo son algunos de los adjetivos con los que definieron su trabajo en la versión ilustrada de la Selección Natural de Charles Darwin (Nórdica Libros, 2016). Este proyecto, uno de los más gratificantes para Ester García hasta la fecha, ha sido reconocido con premios internacionales, igual que ocurrio en 2012 con «¿Por qué los gatos no llevan sombrero?».

Combina su faceta de ilustración editorial con exposiciones dentro y fuera de España.

Estudiaste Bellas Artes en Salamanca. ¿Cuando empezaste la carrera tenías claro que querías dedicarte a la ilustración? ¿Qué te hizo elegir este camino?

Cuando comencé la carrera no sabía muy en qué terminaría trabajando. Tenía muchos interese diversos, así que afronté Bellas Artes como una forma de experimentar durante unos años diferentes disciplinas artísticas, probando un poco de aquí y otro poco de allá… Sencillamente confié en que acabaría inclinándome por alguna rama concreta. La ilustración apareció el último año de carrera, en forma de asignatura optativa impartida por Miguel Ángel Pacheco. En sus clases afrontábamos el reto semanal de enfrentarnos a un encargo de trabajo de un cliente ficticio. Disfrutétanto en aquellas clases, que en ese momento lo vi claro. Volver a conectar en aquella asignatura con la emoción que sentía al abrir, mirar y leer libros ilustrados durante mi infancia, hizo que finalmente me dedicase a ilustrar.

Ester García. Ilustración perteneciente al libro “¿Qué soñarán las camas?” Mar Benegas, Libre Albedrío (2016).

Tu trabajo se centra en la ilustración infantil y dibujas sobre todo bosques y animales.¿Qué influencias hay de aquellos libros ilustrados que leíste de pequeña y de tus recuerdos de la infancia?¿Qué otros referentes aparecen en tus ilustraciones?

Mi madre es maestra y siempre tuvo en casa una gran biblioteca con todo tipo de libros infantiles seleccionados con mimo, mientras que por otro lado mi padre coleccionaba libros de Historia del Arte que llenaban multitud de estantes en el salón. Cuando era pequeña solía curiosearlos muy a menudo, y al mismo tiempo me encantaba frecuentar los volúmenes con ilustraciones de fauna y botánica que también había por casa. Libros de Richard Scarry, Tony Ross, Quentin Blake, Sempé, Beatrix Potter, Max Velthuijs se mezclaban con otros de El Bosco, Brueghel, Rousseau… Muchos de los mundos de aquellos libros me marcaron profundamente, y eso provocó que me enganchara muy pronto a la ilustración.

Recuerdo que en aquella época pasábamos mucho tiempo en el campo, fuera de la ciudad. Para mí, era un lugar lleno de grandes misterios a la espera de ser descubiertos. Hoy en día, continúo viéndolo así. Gran parte de los temas que me inspiran a la hora de trabajar están relacionados con esa niñez temprana cerca de la naturaleza y los libros, y creo que muchas de mis influencias provienen de esas dos fuentes.

Otro gran referente que me interesa muchísimo es la Historia del Arte, aunque no sabría decir hasta qué punto es una influencia palpable en lo que hago. Siento especial atracción por la maestría de la pintura flamenca, la sensibilidad de los prerrafaelitas, y dentro de las vanguardias por el movimiento surrealista, intrigante y sugestivo.

Es necesario que no exista precariedad en los contratos, que no haya cláusulas abusivas, negociar en igualdad de condiciones y recibir remuneraciones dignas por nuestro trabajo. Está en nuestra mano tratar de no aceptar condiciones injustas y poner en valor la profesión de ilustrador.

Ester García. Ilustración perteneciente al libro “Por qué los gatos no llevan sombrero” Victoria Pérez Escrivá, Thule Ediciones (2012).

Actualmente es habitual que tus dibujos ilustren libros de diferentes editoriales, pero ¿cómo fueron tus primeros contactos con este sector?

Durante el último año de la carrera, armé un portafolio con los trabajos de que realizamos en la asignatura de ilustración. Decidí llevarlo a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Salamanca, que se dedicaba al desarrollo de actividades culturales y de fomento de la lectura. Allí me hicieron los primeros encargos de folletos y catálogos ilustrados. Después, al terminar la carrera, decidí ir a vivir a Madrid para comenzar a moverme allí. Solicité algunas citas para mostrar el portafolio y algunos originales en distintas editoriales que tenían sede en la capital. Así, poco a poco y con paciencia, fueron llegando los primeros encargos en libro de texto, narrativa, y por último en álbum ilustrado. Me parece increíble que ya hayan pasado 10 años.

¿Cómo es la relación que se establece con la editorial y el autor del texto a la hora de abordar tu trabajo y crear los personajes? ¿Cómo es el proceso de trabajo: realizas bocetos previos, hay algún tipo de orientación, flexibilidad en cuanto a los plazos de entrega…?

Creo que la relación que se establece con la editorial, como todas las relaciones, debe basarse en la confianza. Es fundamental que la editorial confíe en el trabajo de los autores, y viceversa. Lo habitual cuando se trata de un encargo por parte de una editorial, es que trabajemos por separado escritor e ilustrador. Nosotros recibimos un borrador del texto que puede incluir o no una maqueta y algunas orientaciones por parte de la editorial. Dependiendo del encargo, el grado de libertad para el ilustrador es muy variable. No tiene nada que ver un encargo de libro de texto, mucho más dirigido, que el trabajo en un álbum ilustrado en el que normalmente hay libertad plena. Igualmente dependiendo del proyecto, habrá unos plazos de entrega más fijos o inamovibles, o las fechas podrán ser flexibles.

En líneas generales al comenzar un proyecto, leo a fondo el texto y pienso en las necesidades del encargo. Los primeros días los dedico siempre a documentarme intensivamente. Voy tomando notas al margen durante las sucesivas lecturas, y organizando un esquema de qué me interesa ilustrar, y cómo. Suelo tener ese esquema inicial presente durante cada proyecto, como base y punto de partida.

Una vez hecho ésto, en el desarrollo de los dibujos en sí, trato de dejarme llevar. Cada trabajo es como una pequeña tesis sobre un nuevo tema, y eso resulta apasionante. Cuando aún no has empezado, hay mil posibilidades y caminos diferentes que puedes tomar ante tus ojos. Me motiva mucho descubrir en un texto las imágenes más sugerentes, aquellas que hacen saltar una chispa en mi cabeza. A partir de ahí, al atisbar una idea, normalmente llegan otras por asociación durante el propio proceso del dibujo. Una mancha, un trazo inesperado, una canción de fondo, una fotografía, un color, un estímulo… pueden ser detonantes de cambios inesperados en una imagen, de rutas que se abren en otras direcciones posibles. Suelo trabajar con bocetos previos, y a partir de ahí desarrollar poco a poco las imágenes finales del libro.

Creo que es positivo en ocasiones si hay una buena comunicación con el autor del texto, o incluso una amistad, compartir parte del proceso. Comentar bocetos, poder charlar sobre el libro, intercambiar impresiones. Las experiencias que he tenido en ese sentido siempre han sido positivas y han enriquecido el resultado. Aunque por otro lado, entiendo que esto no pueda llevarse a cabo siempre.

Volviendo al desarrollo de las ilustraciones finales, trabajo normalmente a mano. Me gusta mucho emplear técnicas como la acuarela, los lápices de colores o las tintas. Pero mi herramienta favorita es sin duda el lápiz de grafito. Al terminar de dibujar a mano, escaneo y utilizo el ordenador en el proceso de digitalización, limpiando las imágenes, añadiendo texturas, color, o algunas sombras. Es la última fase. Si todo ha ido bien, felizmente entregaremos el trabajo a tiempo, y nos prepararemos para el siguiente desafío.

Me motiva mucho descubrir en un texto las imágenes más sugerentes, aquellas que hacen saltar una chispa en mi cabeza. A partir de ahí, al atisbar una idea, normalmente llegan otras por asociación durante el propio proceso del dibujo.

Algunos de tus libros ilustrados, como “¿Por qué los gatos no llevan sombrero?” (2012) o “La selección natural” (2016) han recibido premios internacionales. ¿Qué significan para ti estos trabajos y qué otros destacarías?

“La selección natural” de Charles Darwin para Nórdica Libros ha sido uno de los trabajos más gratificantes que he hecho hasta ahora. Fue un proyecto que me hizo muy feliz, y a la vez un salto sin red.

No quería ilustrarlo como un libro de fauna y botánica al uso con imágenes que solo acompañaran al texto, pues lo que tenía sentido era aportar una versión personal y literaria de esta obra científica. Fue un trabajo extenso en el tiempo: desde la propuesta por parte de Nórdica de ilustrar el libro hasta que los dibujos estuvieron terminados pasaron tres años. Gracias a eso, pude dedicar tiempo a investigar no sólo estos y otros textos de Darwin, sino también su biografía, y todo el ambiente de la época en la que se gestó “El origen de las especies”.

Haciendo una reflexión sobre cómo hablar de la evolución como tema central, llegué a la conclusión de que quería mostrar el juego como un elemento clave que interviene en la mutación de las especies. El juego, el azar, es ese motor del cambio y de la generación con el tiempo de otras nuevas especies. Por ello aparecen reflejados recortables, animales por piezas, un balancín, o ilustraciones cercanas a la mímesis. Otras se mueven en el campo de la metáfora. La evolución, al menos para mí, es ese juego de piezas que se han ido perfeccionando y encajando a lo largo del tiempo. Y eso era parte de lo que quería contar al lector.

También tengo un cariño especial a “Por qué los gatos no llevan sombrero”, un álbum trabajado a medias con la escritora Victoria Pérez Escrivá. Un buen día ella me propuso el texto, y me atrapó desde un primero momento. Decidí hacer una de las ilustraciones y un guión gráfico de las páginas y con ello lo presentamos a Thule, que quiso publicarlo. Es un libro con una doble lectura que nos habla sobre la sociedad de consumo, sobre las necesidades materiales auto-impuestas y sobre transformarnos en algo que no somos en esencia. Fue el primer álbum ilustrado en el que trabajé, del que guardo muy buen recuerdo.

Por último, destacaría el proyecto en el que he estado inmersa estos meses: “Las aventuras de la Abeja Maya”. Se trata del texto original del autor Waldemar Bonsels que saldrá en noviembre de la mano de Nórdica libros, con quienes he trabajado de nuevo. Todo un reto que afrontar que también me ha proporcionado muy buenos momentos, y la oportunidad de conocer más de cerca el mundo de las abejas y de los insectos en general. Ha sido fascinante.

Ester García. Talleres en el Colegio Donoso Cortés, Cáceres.

¿En qué se diferencia tu manera de trabajar cuando abordas un encargo o cuándo realizas un proyecto personal?

No sé si hay una diferencia tangible en mi caso a la hora de abordar los proyectos, sean encargos o sean personales. Trato de llevarme en la medida que puedo los encargos al terreno personal, por lo que hay una parte en la que es indudable que ambas cosas se entremezclan. Me parece muy interesante el hecho e recibir encargos porque me permite investigar en campos en los que probablemente no habría trabajado por mí misma, lo cual resulta estimulante en último caso. La diferencia principal es que en un proyecto personal tú eres la que elige un tema de tu interés, y además eres dueña del tiempo para gestionarlo y tienes una libertad absoluta. Lo cual hace que puedas experimentar o transitar caminos inexplorados.

Al margen del sector editorial, muestras con frecuencia tu trabajo en exposiciones, dentroy fuera de España, ¿existe un mercado para la ilustración?

Existe un mercado, y además es cada vez más amplio. Centrándonos en el campo editorial, hace unos años era complicado encontrar títulos ilustrados en literatura para adultos, sin ir más lejos. Hoy en día es mucho más habitual. Hay ferias internacionales como la de Bolonia, Frankfurt, Guadalajara o Shanghái en las que poder apreciar y disfrutar las diferentes tendencias de ilustración y lo que se está publicando en distintos mercados. Más cerca, en países con una gran tradición gráfica como pueden ser Francia, Bélgica o Reino Unido siempre se ha valorado muchísimo la ilustración, porque hay un sustrato cultural que lo ha permitido y fomentado. Es cierto que en España el mercado del libro ilustrado ha crecido mucho en los últimos años, existe un gran potencial y se está comenzando a visibilizar más la labor del ilustrador. Aunque no sólo es necesario que se visibilice sino también poner en valor nuestro trabajo, tanto económica como artísticamente.

Ester García. Ilustración perteneciente al libro “Un mundo mejor, derechos del niño”, Ediciones Jaguar (2016)

La ilustración está viviendo, aparentemente, un buen momento, pero ¿crees que se valora y se remunera adecuadamente el trabajo de los ilustradores?

Sin duda se debería, y creo que cada vez estamos más cerca de conseguirlo. Es necesario que no exista precariedad en los contratos, que no haya cláusulas abusivas, negociar en igualdad de condiciones y recibir remuneraciones dignas por nuestro trabajo. Está en nuestra mano tratar de no aceptar condiciones injustas y poner en valor la profesión de ilustrador. Y trabajar con profesionales que nos cuiden y respeten nuestro trabajo.

Dentro de este buen momento, hay que destacar los eventos que se realizan en torno a la ilustración, como Valladolid Ilustrado o Cáceres Ilustra, donde participaste en la última edición. ¿Qué te parece que existan este tipo de eventos? ¿Qué aportan a los ilustradores?

Creo que son un lugar de encuentro y de intercambio de ideas magnífico. Como autónomos que somos, en mi opinión es positivo que salgamos del estudio y acudamos a estos eventos para estar en conexión con el mundo y con otros compañeros. Trabajamos aislados y por ello corremos el riesgo de perder el contacto con la realidad, así que veo muy necesario salir y conocer lo que se está haciendo, compartir espacios. Me parece también muy importante el encuentro con los lectores, a través de charlas y actividades en colegios e institutos, talleres… Ellos son el público destinatario de lo que hacemos y siempre es enriquecedor conocer su punto de vista.

Ilustración perteneciente a “Fango” Gonzalo Moure, Edelvives (2015).

Llevas mucho tiempo viviendo fuera de Extremadura, aunque vienes con frecuencia y sigues vinculada a través de proyectos como Cáceres Ilustra, la exposición Pluma, Papel y Tijeras (2017) o el calendario ilustrado Doña Tos en el que participas este año. ¿Cómo ves el mundo del arte en Extremadura y en concreto la ilustración?

La verdad es que me está sorprendiendo gratamente la cantidad de iniciativas artísticas que descubro ahora que paso con más frecuencia por Cáceres. No sólo que tengan que ver con la pintura o el dibujo, si no también de otras disciplinas: festivales de música, recitales poéticos, arte urbano, instalaciones… Aunque nunca he perdido del todo el contacto, al vivir fuera resulta mucho más complicado estar al día de todo lo que sucede aquí, o poder participar. Pero se están haciendo muchas cosas y creo hay un circuito artístico y cultural creciente. Con respecto a la ilustración, tenemos grandes ilustradores con una trayectoria consolidada y que trabajan a nivel internacional, como Miguel Tanco, Fermín Solís o Federico Delicado, por ejemplo. Hay mucha gente con gran talento en la tierra y llevando a cabo proyectos interesantes, así que podemos estar muy orgullosos de ello.

Más información sobre Ester García: https://www.instagram.com/estarsequieta/