Tiempo estimado de lectura: 10 minutos

«Ser artista no es fácil en España»

La obra de de la artista Isabel Flores gira en torno al ornamento en el arte contemporáneo a través de la pintura e intervenciones en el espacio público. Su paso por diferentes ciudades y países especialmente durante sus años de formación sin duda han enriquecido su trabajo. Si en un principio tomó como punto de partida los azulejos pronto entendió que el ornamento es algo común a todas las culturas del mundo y un reflejo de sus tradiciones. Entre sus referentes cita tanto los textiles y cerámicas regionales como a artistas como Joyce Kozloff o Teresa Lanceta.

Hace diez años dejó Extremadura para estudiar Bellas Artes y recorrió ciudades como Sevilla, Berlín, Vigo, Santa Cruz de Tenerife o Estambul. En la actualidad, asentada de nuevo en Hornachos, es habitual ver sus trabajo en eventos de arte público de referencia dentro y fuera de Extremadura como Mulafest, Franqueados o Calle Lavapiés.

Posiblemente seas una de las artistas que hemos entrevistado hasta ahora que más lugares ha recorrido durante sus años de formación: Sevilla, Madrid, Vigo, Estambul, o Santa Cruz de Tenerife. ¿Qué buscabas en estos lugares y cómo han enriquecido tu trayectoria artística?

Buscaba encontrarme. De alguna manera, siempre me he sentido en espacios cultural y geográficamente fronterizos. Mi lugar de nacimiento y actual residencia, Hornachos, fue uno de los mayores asentamientos moriscos, ubicado entre el valle de los Moros y el valle de los Cristianos, Tenerife es una isla española más cerca de África que de España, Estambul es una ciudad entre dos continentes…vivir en estos lugares es estar fuera de la llamada “zona de confort”, posibilita el entendimiento entre las diferentes culturas, formas de vidas y arte en otros contextos. Por una parte, las diferentes universidades en las que he tenido la oportunidad de estudiar en estas ciudades, cada una con su propio estilo y fundamentos, me han aportado conocimientos variados y complementarios, desde técnicas artísticas hasta formas para el desarrollo de proyectos, que han contribuido a la evolución de mi práctica. Por otra parte, en cada uno de los lugares donde he estado viviendo he recogido experiencias que he añadido a mi forma de vida y proceso de creación artística, algo que, sin duda, supone una gran influencia en mi proyecto.

Greca griega. Estudio de artista. Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. 2014

Al hablar sobre tu trayectoria destacas siempre tus estancias en Madrid y Berlín y en las dos ciudades has participado en interesantes proyectos. ¿Cómo ves el panorama artístico allí y qué diferencias ves con otros lugares en los que has vivido, incluyendo Extremadura?

Todos los lugares donde he vivido son importantes para mí. Quizá enfatizo Berlín porque es el lugar donde comienzo a desarrollar y movilizar mi proyecto fuera del marco de la universidad. El apoyo a la creación y la seriedad con la que se toma el trabajo del artista (la misma que cualquier otra profesión), facilita el día a día del artista, aunque las cosas no son nunca fáciles, continuar con la investigación en Berlín me permitió dar a conocer el proyecto, presentarlo a convocatorias, exposiciones, etc., y moverme en un entorno internacional. Por otra parte Madrid supone mi regreso a España y la salida de mi pintura a la calle, al espacio público. Desde luego son dos momentos importantes.

El panorama artístico depende de la ciudad, Berlín, Madrid, Estambul, son ciudades con mucha actividad, programación y oportunidades. La mayor diferencia que encontré al regresar a España, fue la dificultad para encontrar un espacio de trabajo, un estudio, que, junto a la cuota de autónomo, te hiciera plantearte si buscar otro tipo de trabajo. Y es que ser artista no es fácil en España. Esta dificultad y mi “no” al buscar otro trabajo y dejar de lado mi proyecto, me trajo de vuelta a Extremadura. No es que aquí no pague la cuota de autónomo, pero la vida es más asequible, lo que me permite dedicarme al 100% a mi trabajo. En Extremadura, me he dejado sorprender y de manera muy positiva. Hacía diez años que me fui para estudiar Bellas Artes (algo que necesitamos, de manera urgente, solucionar, que Extremadura no tenga Facultad de Bellas Artes es como una invitación al exilio). Al volver, he encontrado muchas y muchos artistas, proyectos artísticos y culturales y ayudas como la Ayudas a Artistas Visuales de Extremadura que recibí en 2018, que podrían ser referente en otras zonas de España. Por supuesto aún queda mucho por hacer, y me consta que la vida del artista en Extremadura aún es precaria.

Espacio de experimentación. Festival Dinamo, Piornal (Cáceres). 2018

Cuando vemos tus trabajos parece que encontramos referencias al mundo de los azulejos o incluso el arte textil, ¿cuáles son tus influencias o tus referentes visuales?

Empecé a trabajar con el ornamento en 2014, cuando cursaba el Máster en Arte Contemporáneo, Creación e Investigación en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Todo comenzó con una colección de azulejos encontrados, regalados, fotografiados o comprados, que sigo ampliando a día de hoy. El azulejo ha estado siempre presente en mi entorno, en casa, en la arquitectura interior y exterior de los lugares donde he visito o he visitado, etc., siempre me paraba a mirar, a recoger información, pero hasta ese momento no me di cuenta de lo que estaba haciendo. Utilizaba estos azulejos como material principal de creación, componía con ellos estructuras, o los ordenaba sobre el muro y el suelo, me interesa el concepto del lugar, del objeto, del ser, el habitar de los espacios, y cómo se desarrollan objeto, ser, ornamento y lugar en el espacio arquitectónico. La necesidad de reproducir el ornamento que estos azulejos contienen me llevó a extraerlo, a apropiarme del ornamento del azulejo y también, de vuelta a la pintura. Recientemente, mi fascinación por el ornamento como reflejo de la cultura, me ha llevado a buscar referencias en el textil regional. El vestido, al igual que la cerámica, la decoración, representa la tradición y cultura de un pueblo o región. Las similitudes entre los ornamentos de trajes regionales de diferentes pueblos, regiones, países, culturas, me llevan más lejos en esta investigación. Además de estas referencias, el trabajo de artistas como Joyce Kozloff, Philip Taaffe, Almudena Fernández Fariña (que tengo la suerte de tenerla como Tutora y Directora de Tesis Doctoral), o Teresa Lanceta entre otros, está muy presente en mi investigación.

Tu obra se centra en el estudio del ornamento dentro de la pintura contemporánea. ¿Por qué empezaste a interesarte en este tema y cómo lo desarrollas en tus trabajos?

El ornamento es común a todas las culturas del mundo, como forma que se repite de manera indefinida, ha transgredido fronteras culturales y geográficas, ha sobrevivido a todas las épocas artísticas y franqueado la crítica de Adolf Loos en Ornamento y Delito (1908), la cual le otorga un sentido despectivo. El ornamento sigue presente en el arte contemporáneo y también, por tanto, en la pintura.

En mi práctica, la manualidad del proceso pictórico, unida a la repetición de la forma, genera errores, no entendidos como algo erróneo y que no debería estar ahí, si no como algo nuevo generado a partir de la evolución del proceso de trabajo. De esta manera, se establece una relación entre la evolución del ornamento y la evolución cultural.

Apropiarme del ornamento y reproducirlo sobre el soporte me permite intervenir de manera conceptual en las relaciones entre diferentes espacios y lugares. A menudo extraigo formas de un lugar para reproducirlas en otro, mezclo ornamentos encontrados en diferentes países, amplio o reduzco el tamaño del ornamento para hablar de la relación ornamento-abstracción en la pintura contemporánea, etc.

La necesidad de decorar los espacios que habitamos, la influencia entre las diferentes culturas y cómo el ornamento franquea las fronteras culturales y geográficas y crea relaciones entre ellas, se refleja mis intervenciones más recientes, por ejemplo, “Deconstrucción inversa” (Aceituna, Cáceres) habla de la unidad entre las diferentes culturas, “Tondo di-visible” (Estambul) es una reflexión acerca el tránsito de su habitantes entre ambos continentes y la improbabilidad de que éste se de en alguna otra parte de los países fronterizos con Europa.


Mi fascinación por el ornamento como reflejo de la cultura, me ha llevado a buscar referencias en el textil regional. El vestido, al igual que la cerámica, la decoración, representa la tradición y cultura de un pueblo o región.

Hemos visto recientemente a través de tus redes sociales algunas obras realizadas en formato digital. ¿Hace mucho tiempo que experimentas con este medio? ¿Cómo se integra dentro de tu producción?

A menudo utilizo el formato digital para hacer bocetos, sin embargo, fue durante mi participación en la residencia artística ADATA AiR, Plovdiv (Bulgaria), el pasado octubre, cuando decidí utilizar la pintura digital como obra final. La pintura digital me parece un medio muy interesante; cambia el pincel por el lápiz digital, el papel/lienzo por la pantalla, la pintura por la tinta… Luego todo lo demás sigue el mismo proceso, dejo fluir el error, juego con la forma, etc. Sin duda es una forma de pintar que quiero seguir trabajando.

Obra sobre papel, pintura, intervenciones murales, instalaciones… ¿cómo afrontas cada uno de tus proyectos? ¿Hay algún medio en el que te sientas más cómoda?

Un muro de tamaño medio y mucho tiempo para reflexionar frente a frente es el espacio ideal, pero muy pocas veces se da. Me siento cómoda con los formatos grandes, los que me permiten tiempo para adentrarme totalmente en el proceso creativo y que se genere el error. Las obras sobre papel o lienzo, a menudo las llamo “fragmentos”, ya que las considero parte de una obra de mayor tamaño. La manera de afronta cada uno de los formato varía, el material, la forma de trabajar, los tiempos o ¡el tiempo! Un día de lluvia en el estudio puede ser maravilloso, pero un día de lluvia frente a un muro…,todo influye a la hora de enfrentarse a un soporte. No obstante, hay algo que se mantiene, cada vez que me enfrento a un proyecto nuevo, estudio el lugar y/o el contexto en el cual se va a desarrollar de manera que la obra esté, como diría Cruz “situada”(1). Esta forma de trabajar, me hace estar continuamente investigando y desarrollando nuevas ideas que enriquecen el proyecto.

Resulta especialmente interesante tu trabajo dentro del arte urbano y las intervenciones en la calle, en la que con frecuencia se hacen trabajos en colaboración y con grandes formatos. ¿Cómo te adentraste en este mundo y qué crees que aporta tu trabajo al contexto del arte urbano actual?

Esta es una pregunta complicada. Para responder, en primer lugar tendríamos que definir qué es y que no es arte urbano. De manera rápida y sencilla (porque no es nada fácil), podríamos decir que es toda acción ilegal, realizada fuera del marco institucional y por iniciativa propia del artista. ¿Es arte urbano un festival de arte urbano?, depende de las aperturas del término. Quizá deberíamos hablar de arte público para poder englobar más acciones que tienen lugar en estos espacios, ya que no toda pintura sobre muro, o toda forma de arte en la calle es arte urbano. Lo que yo hago, es pintura fuera del marco, se encuentre en el espacio público o privado, exterior o interior. Pocas veces he llevado a cabo intervenciones de arte urbano con esas tres características mencionadas anteriormente, y éstas han sido en pequeño formato, aunque cargadas de significación. La pintura fuera del marco se adapta al espacio arquitectónico, y al salir a la calle, como ha ocurrido con mi pintura, se adapta también al espacio arquitectónico urbano, y encaja en los festivales de arte urbano. Para mí, pintar en el espacio urbano es ofrecer mi trabajo a la población, hacer partícipe al espectador, y generar un diálogo entre la obra, el ornamento, el espacio y los habitantes. ¿Qué aporta al contexto del arte urbano actual?, pues quizá esa posibilidad de apertura a otras formas de pintura en el espacio público.

Franqueados 0.18, Plaza de Callao (Madrid). 2018

Has realizado intervenciones en diferentes proyectos, dentro y fuera de Extremadura: Franqueados, Calle Lavapies, Pinta Malasaña o Muro Crítico. ¿Cómo ha sido tu experiencia en cada una de ellas?

Cada uno de los proyecto en los que participo me aporta experiencias positivas. Si es cierto que me siento más cómoda en un ambiente más distendido, ya que me proporciona el espacio y el tiempo necesarios para desarrollar mi trabajo, pero entre la multitud y la limitación temporal surgen nuevas formas que pueden ser interesantes. Respondiendo de manera concreta a tú pregunta diría que Pinta Malasaña (2017) supuso un primer contacto con el arte urbano en Madrid, C.A.L.L.E Lavapiés (2017 y 2018) me ha aportado nuevos formatos y soportes, que me han permitido desarrollar ideas en contexto. Franqueados 0.18 (2018) fue una experimentación material muy positiva, sustituí la pintura por vinilo y me abrió puertas para probar con diversos materiales. Muro Crítico (2017) conllevó un salto al gran formato, fue el primer muro en gran, gran formato que he realizado. Una invitación a sacar, sin límites espaciales, la pintura fuera del marco a la calle.

En 2018 participaste en dos residencias artísticas, una en Bulgaria y otra en Alburquerque. ¿qué destacarías de ellas? ¿qué te parece que existan este tipo de formato de residencias artísticas?

Las residencias artísticas son espacios para la creación. Y cuando hablo de espacios no me refiero solo al arquitectónico, sino también al temporal. Es tiempo que dedicas al 100% a la creación. A menudo el trabajo del artista está dividido en 80% papel: lecturas, redacción de propuestas, presentación de convocatorias,solicitud de becas, y un largo etcétera, que nos permite continuar produciendo, pero el tiempo de creación se reduce al 20%. Las residencias invierten este porcentaje. Las dinámicas cambian y con la inercia vuelves al estudio para producir.

También 2018 participaste en Mulafest en femenino. ¿Cómo valoras que existan iniciativas para visibilizar el trabajo de las mujeres artistas?

Me parece fundamental que existan proyectos que visibilicen el trabajo de las mujeres artistas. A día de hoy, y a pesar de todo lo que estamos haciendo, nuestra presencia en el arte está representada con un porcentaje mínimo. La figura del artista masculino, acaparador de todos los libros de historia del arte, sigue siendo el peso fuerte en ferias, exposiciones, programación, ventas, etc., mientras nosotras seguimos encontrando dificultades para ser valoradas por lo que somos, artistAs. Participar en Mulafest en Femenino fue una experiencia muy positiva, el proyecto con el que participé “Head, Hand and Heart”, comisariado por Laura Pinillos, hacía referencia a las artistAs del movimiento Arts & Crafts, a sus estudios y lucha por alcanzar el estatus que como creadoras merecían y la generación de cierta conciencia de género dentro del gremio. Parece increíble que esta lucha nos suene a algo cercano.

Que Extremadura no tenga Facultad de Bellas Artes es como una invitación al exilio

¿Has vivido alguna situación de desigualdad durante el desarrollo de tu trabajo?

En la mayoría de los trabajos que he realizado dentro de festivales no he tenido ningún tipo de problema aparte de algún comentario que decido no haber escuchado. Si hubo una vez que lo pasé mal, tenía la calle parcialmente cortada y esto parece que no gustó mucho a los vecinos que no podían pasar con sus coches, recibí todo tipo de insultos sexistas durante unos cuatro días (de siete que me llevó pintar). Tuve que llamar a la policía cada uno de los días varias veces, la cantidad de estos ataques no disminuyó (porque nunca cedió de manera completa) hasta que me planté y dije que no pintaba más si no cortaban la calle de manera permanente. Fue una situación muy agresiva y me sentí realmente atacada y sin ningún medio para defenderme, excepto acudir a la policía. Esta situación alargó el tiempo estimado de la realización de la pintura, pero estoy muy satisfecha con el resultado y con mi actitud no pasiva frente a lo que estaba ocurriendo.

(1) 1 CRUZ, P.. (2006). Daniel Buren. Donostia-San Sebastián: Editorial Nerea. iBook p. 235

Más información sobre Isabel Flores en https://isabelflores.eu/

Foto de Isabel Flores por Tais Carballés