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«Le doy muchas vueltas a las ideas antes de empezar, tengo que tener muy claro de qué quiero hablar. Eso es lo que me va guiando en cómo lo voy a resolver técnica y plásticamente»

La obra de Jorge Gil (1981, Jaca) está a caballo entre Cáceres y Salamanca. En esta ciudad es profesor de Bellas Artes, en la misma facultad en la que se doctoró en 2013 con su tesis El muñeco en el arte de los siglos XX y XXI. Relaciones e implicaciones entre el muñeco y el artista. Precisamente, en torno a esto gira su trabajo: el estudio del individuo, de la figura o de la identidad, todo ello a través de esculturas figurativas en las que los exvotos o maniquíes son los protagonistas.

Jorge Gil ha participado en numerosas exposiciones. Podemos citar Al otro lado, en la Galería Espacio Olvera de Sevilla (2019), o Ensayos de alteridad, en el Museo Nacional del Teatro y la Galería Fúcares de Almagro (2018). Por otra parte, Identitas en la Sala Europa de Badajoz y en el Archivo Histórico-Provincial de Cáceres, junto a Juan Gila o Sinergias, junto a Beatriz Castela, Lourdes Germain y Marcos Polo en el Museo Vostell de Malpartida de Cáceres (2017), son algunas de las más recientes en nuestra región.

Jorge Gil, Crisálidas (2009)

Me interesa que el impacto en el espectador suceda después. Creo mucho en las mentes rumiantes.

A caballo entre Cáceres y Salamanca, pero procedente de Jaca, ¿cómo ves la situación del arte entre las tres comunidades?

La veo regular en general. Tanto en Extremadura como en Castilla y León, el tejido artístico que había se ha ido perdiendo. Con respecto a Aragón no puedo opinar demasiado, porque la verdad es que desconozco su situación en la actualidad. Pero lo que sí se de primera mano, es que hay muy buenos artistas en las tres comunidades autónomas, cada vez más, pero por desgracia, cada vez hay menos apoyo institucional que les permita poder desarrollar su carrera artística.

Trabajas diferentes materiales dentro de la escultura y la instalación, ¿cómo es tu proceso creativo, desde la idea hasta la producción de la pieza?

Normalmente trabajo por proyectos. Le doy muchas vueltas a las ideas antes de empezar con la producción de las obras, por lo que primero tengo que tener muy claro de qué quiero hablar. Eso es lo que me va guiando en cómo lo voy a resolver técnica y plásticamente. Después ya comienzo a hacer pruebas, ensayos de materiales, etc., hasta que consigo el resultado que buscaba inicialmente.

Jorge Gil, Exvotos #2 (2018)

La presencia del muñeco –como el Playmobil–, maniquíes, exvotos o, en general, la figura, siempre está presente en tu producción, unido a un toque misterioso, a veces tétrico, ¿cómo surgieron estos estudios entorno a los conceptos de identidad del individuo y su proyección en este tipo de esculturas?

La verdad es que la idea del muñeco siempre me ha fascinado. Comencé a utilizar muñecos en las obras hará unos diez años. Un tiempo después hice la tesis doctoral sobre ese tema, concretamente sobre el uso del muñeco en el arte, centrándome en las representaciones de estos dos últimos siglos. 

Me interesaba especialmente el uso que se le daba como elemento de sustitución, o como receptáculo donde proyectamos nuestros sentimientos o nuestros miedos.

De los primeros muñecos con los que comencé a trabajar fueron las figuras de Playmobil, en especial con las de mediados de los años 70, porque eran las más ambiguas y me resultaban muy eficaces para representar la idea del individuo anónimo, del elemento común.

Has trabajado junto a otros artistas extremeños como Beatriz Castela, Juan Gila, Marcos Polo o Lourdes Germain, ¿cómo fueron estas experiencias y el desarrollo de estos proyectos?

Muy buena siempre.

Con Juan hice Identitas, que era una exposición dual organizada por la Junta de Extremadura en la que se trazaban paralelismos entre los dos discursos artísticos. 

Con Beatriz Castela comencé a trabajar en 2013, cuando vivíamos en Liverpool. Hemos realizado dos proyectos como pareja artística: El espacio que habito, y la continuación de este que es El espacio ajeno. Ambos son proyectos que hablan de la convivencia entre artistas en diferentes lugares.

El proyecto Sinergias lo hicimos entre Lourdes, Marcos, Beatriz y yo para el 40º aniversario del Museo Vostell y se pudo realizar dentro del marco de Cáceres Abierto 2017. Para nosotros, este fue un proyecto muy ambicioso, porque teníamos que unir fuerzas y combinar conocimientos para sacar adelante una propuesta que, tanto conceptual como técnicamente, era muy compleja, y creo que es un proyecto del que nos sentimos los cuatro muy orgullosos.

Cuando comienzas, los procesos creativos se sobredimensionan. Te mides mucho con los materiales e intentas controlarlo todo. Con el tiempo, te haces consciente de que uno solo no puede hacer todo el trabajo. 

Llama la atención la recurrente presencia de los conejos de color rosa que podemos ver en proyectos como Family Portraits, Los impostores, Playrabbit o Pink Rabbits –donde aglutinas estas series–, ¿puedes contarnos más sobre esto?

La figura del conejo rosa en mi trabajo comenzó con la obra Doppelgänger, en la que un personaje iba disfrazado con un traje de peluche de conejo de Pascua. Por aquel entonces, pensaba mucho en el concepto de la suerte y del azar, y estaba buscando algo que pudiera representarla. 

Jorge Gil, Doppelgänger (2013)

Me interesaba mucho la figura del muñeco de peluche, y del disfraz relacionado con este mismo concepto, y conocía bastantes referencias, sobre todo cinematográficas, en las que un personaje vestido de conejo servía como catalizador en la trama, como sucede en Gummo (1998), North (1994), El invisible Harvey (1952), la miniserie Rabbits (2002) de David Lych o el personaje de Frank en Donnie Darko (2001).

Tiempo después, este personaje se fue haciendo más etéreo, hasta convertirse en globos rosas en forma de conejo, en 10 balloons. Finalmente, los trajes de conejo se antepusieron a la figura y realicé Los impostores y posteriormente Running time.

¿Algún referente o influencia clave para tu trabajo que te gustaría destacar? 

Sí, bueno, la verdad es que hay muchísimas referencias: Hans Bellmer, George Segal, Louise Bourgeois, Christian Boltanski, Cindy Sherman, Kiki Smith, Claude Cahun, Pierre Huyghe, Tom Friedman, Laurie Simmons, Juan Muñoz, Bruce Nauman, Marc Quinn, Annette Messager, Sarah Lucas, Thomas Hirschhorn, los hermanos Chapman, Fischli & Weiss, Tony Oursler, Jimmie Durham, Michel Nedjar, Robert Gober, Paul McCarthy, Edward y Nancy Kienholz, Joel Peter Witkin, etc.

En el desarrollo creativo, ¿cómo era el Jorge Gil que comenzó en el mundo artístico frente al Jorge Gil actual?

La primera exposición individual la hice en 2007. Supongo que el Jorge Gil de entonces era más ingenuo. Estaba más interesado en la forma final y en generar una primera impresión impactante al espectador. En desviar la atención del espectador aquí o allá. 

También empleaba mucha energía en los propios procesos. Creo que cuando comienzas, los procesos creativos, muchas veces, se sobredimensionan. Te mides mucho con los materiales e intentas controlarlo todo. Con el tiempo, te haces consciente de que uno solo no puede hacer todo el trabajo. 

Me interesa el uso del muñeco como elemento de sustitución, o como receptáculo donde proyectamos nuestros sentimientos, nuestros miedos…

Es muy interesante tu última exposición Al otro lado en la Galería Espacio Olvera de Sevilla, ya que introduces nuevos elementos en tu lenguaje –como la pieza No – Jamás – Nada – Nunca– ¿podrías hablarnos más sobre este proyecto?

Sí, este proyecto comenzó a raíz de reflexionar en torno al pensamiento mágico. Concretamente en la relación de éste con la idea de la pérdida, de la muerte y del más allá, desde un punto de vista de la superstición y lo sobrenatural.

Entonces desarrollé esta especie de ouija metálica donde una mano de hierro que apunta con el dedo va resolviendo las predicciones de manera aleatoria. Pero la respuesta a todas las predicciones siempre tiene un carácter negativo.

Jorge Gil, No-Jamás-Nunca-Nada (2019)

Hay muy buenos artistas, cada vez más, pero por desgracia, cada vez hay menos apoyo institucional que les permita poder desarrollar su carrera artística.

Por último, tus exposiciones, así como las piezas que las componen, son originales e impactantes, ¿qué efecto buscas crear en el espectador o qué interacción público-objeto quieres que se produzca?

La verdad es que no busco un impacto inicial. Me gustan esas obras en las que vas descubriendo cosas conforme más las miras, y las vas entendiendo por estratos, ahondando cada vez más. 

Pero sí que me interesa que ese impacto en el espectador suceda después. Creo mucho en las mentes rumiantes.

Jorge Gil, S/T (2019)

Más información sobre Jorge Gil:

www.jorgegil.net

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