«Me sirvo de la contundencia, la fragilidad o la transparencia de los materiales, así como del modo de impresión, para enfatizar lo que quiero transmitir»

Nacida en Madrid y afincada en Cáceres desde 1992, Lourdes Germain estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense y, actualmente, es profesora de Diseño en la Escuela de Bellas Artes Eulogio Blasco de Cáceres. Su trabajo explora lo virtual y lo real creando su propio lenguaje digital que plasma en el soporte físico y audiovisual, siempre con carácter experimental.

Su trabajo ha sido reconocido con becas y premios como el Certamen Internacional de Artes Plásticas Obra Abierta o las Ayudas a Artistas Visuales de la Junta de Extremadura, ambos en 2018; el Primer Premio de la VII Bienal Iberoamericana de Obra Gráfica Ciudad de Cáceres en 2017 o el Premio-adquisición en el XVIII Certamen Artes Plásticas El Brocense, en 2015.

Además, ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, nacional e internacionalmente: «Transvisible» en el Museo de Cáceres, «Mind Maps» en la Sala Rufino Mendoza (Villanueva de la Serena, Badajoz); «Tejiendo el tiempo» en la Asamblea de Extremadura en Mérida; en el Centro Hispanoamericano de Cultura de La Habana o en el Instituto Cervantes de Lisboa, son solo algunos ejemplos.

Lourdes Germain. Caja de Luz, «Transvisible» (2018)

Lo que más me gusta es la simbiosis que se establece entre docencia y creación, aprendo mucho de mis alumnos.

Naciste en Madrid, donde también estudiaste Bellas Artes y, más tarde, comenzaste como profesora en la Escuela de Bellas Artes Eulogio Blasco de Cáceres, ¿cómo fue para ti este cambio de Madrid a Extremadura? ¿cómo ha influido esto en tu trayectoria? 

Al terminar Bellas Artes empecé a trabajar en una agencia de publicidad que no me renovó el contrato cuando me quedé embarazada. Al enterarme de la plaza de profesor en la Escuela de Bellas Artes de la Diputación, me presenté en Cáceres sin dudarlo. No conocía Extremadura, era la primera vez que venía y me quedé. Me sorprendió el potencial que ofrecía la región y la cantidad de cosas que estaban por hacer. Supuso un viaje en el tiempo en muchos aspectos. Gané en calidad de vida y perdí profesionalmente. He de reconocer que me costó mucho adaptarme al aislamiento que se vivía en los noventa, a las periferias, España también lo es, nos ha salvado internet. Afortunadamente ahora las cosas son más fáciles en ese sentido. 

Durante tu vida y trayectoria profesional, has compaginado la docencia con la creación artística, ¿qué es lo que más te gusta de la combinación de estos dos trabajos? 

Lo que más me gusta es la simbiosis que se establece entre docencia y creación, ambas disciplinas se retroalimentan. La docencia es muy enriquecedora, implica investigación, estudio y una actitud crítica frente al mundo; además, aprendo mucho de mis alumnos.

Vivo en paralelo ambas actividades y, aunque, el lenguaje del Diseño es muy diferente al del arte, existen muchas influencias en ambos sentidos que a mí me han servido, entre otras cosas, para experimentar con materiales y procesos que se utilizan en trabajos de arquitectura o diseño industrial.

Lourdes Germain. «Medusas», detalle de vídeo HD + sonido. 1 min 49 seg. (2018)

Especializada en Diseño Gráfico y con gran interés por lo analógico y lo virtual, ¿cómo fue esta evolución desde lo tradicional a lo digital? 

Al principio corría en dirección contraria cuando veía el único ordenador que teníamos en la facultad, con unas letras horribles verdes sobre un fondo negro… Sin embargo, sentía una gran atracción por todos los medios audiovisuales, por las pantallas, por el vídeo-arte y siempre tuve claro que quería hacer “eso. No existía la especialidad y entonces elegí Diseño. Paradójicamente, fue precisamente esta disciplina la que me llevó a decantarme definitivamente por el mundo digital y la que me empujó a centrarme en mi carrera como artista visual.

Investigas sobre conceptos como la era tecnológica, lo virtual y lo real, lo orgánico, lo efímero, la percepción visual, entre otros ¿podrías contarnos un poco más sobre estos temas que te atraen? 

La percepción del tiempo y de la realidad son una constante en mi trabajo. Me interesa estudiar la alteración del comportamiento y la forma en que interpretamos el paso del tiempo debido a la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana. 

Las redes sociales han dado lugar a transformaciones en nuestra concepción temporal. En la actualidad, el pasado y presente se solapan y se sienten en paralelo. El tiempo no se aprecia como algo lineal, sino más bien como un surtido de momentos encapsulados que pueden ser consumidos o revividos a discreción. Además, las experiencias virtuales se perciben con la misma intensidad que en el mundo biológico. Bajo mi punto de vista esto supone una comprensión del entorno desconocida hasta ahora, diferente, que plantea nuevos interrogantes en lo relativo a nuestra posición en el mundo. En definitiva, un cambio de paradigma de lo real. 

Lourdes Germain. Accésit IV Bienal Obra Gráfica (2011)

Es muy difícil vivir sólo del arte, si no hay mercado es imposible subsistir. Es un problema de cultura de base que no afecta sólo a Extremadura.

¿Qué procesos y técnicas utilizas a la hora de proyectar y realizar tus obras? ¿Cómo pasan de lo intangible a lo tangible? Además, los soportes de tus piezas son variados, utilizas la impresión sobre papel, el aluminio anodizado o las cajas de luz, ¿cómo es trabajar con este tipo de elementos? ¿con qué otros materiales te gustaría experimentar? 

Me interesa experimentar y descubrir las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías en la creación, en la ejecución y en la materialización de la obra.

No descarto ningún material. La elección del medio, herramientas, materiales, visionado, etc., depende siempre del proyecto y guarda una estrecha relación con cada uno. Me sirvo de la contundencia, la fragilidad o la transparencia de los materiales, así como del modo de impresión, para enfatizar lo que quiero transmitir.

No me gusta hacer siempre lo mismo, me aburriría profundamente.

¿Algún artista que haya inspirado tu trabajo o te haya influido de alguna forma? ¿Cómo se refleja en tu trayectoria?

En casa de mis padres había un libro de arquitectura japonesa que me fascinaba cuando era niña y que fue la causa de mi interés por el arte y la estética japonesa. Pero Nam Yum Paik es especial para mi pues conocí su trabajo cuando estaba estudiando y me abrió los ojos. Con John Maeda descubrí las posibilidades que ofrece la programación. Siempre me atrajo la utilización del sonido y la fotografía de los futuristas Giulio Bragalia y Luigi Russolo, el movimiento Dadaísta, Einsestein y el cine expresionista alemán.

Existen también otras referencias incuestionables más recientes: Terence Malik, Francesca Woodman, James Turrell, Olafur Eliasson, Pipilotti Rist, Antoni Muntadas Bill Viola, Philip Beesley…

Lourdes Germain. Poliéster sobre dibond. «Mutaciones», Sala de Arte El Brocense (2010)

Tanto en la gráfica digital, como en el dibujo e incluso, en la fotografía, se advierte un claro predominio de la línea como eje fundamental de la composición; también son interesantes los juegos y contrastes que realizas con colores neutros, vivos o el propio material ¿qué significan la línea y el color para ti? 

Además de para estructurar y conceptualizar, para mí, la línea es el reflejo del pensamiento inconsciente que desvela el imaginario personal. De hecho, la serie Mind maps, consistió precisamente en eso, dibujos que al irse generando de manera semiautomática permitieron vislumbrar universos orgánicos que forman parte de mi memoria y de los que no era consciente.

Generalmente utilizo blanco, negro y paletas de color restringidas para cada pieza. 

Respecto al valor de lo digital, creo que, aunque va ganando terreno poco a poco, todavía produce un cierto rechazo por parte de determinados sectores. Para mí esto es completamente absurdo, porque los nuevos medios solo son eso, los medios propios de este momento.

Has participado en proyectos interesantes como Sinergias junto a Beatriz Castela, Jorge Gil y Marcos Polo para Cáceres Abierto 2017, donde realizastéis una intervención en el Museo Vostell y, recientemente, fuiste becada con las Ayudas a Artistas Visuales 2018 de la Junta de Extremadura, ¿podrías explicarnos estos proyectos y cómo ha sido para ti llevarlos a cabo? ¿cómo te gustaría enfocar tu trabajo más adelante?

Sinergias es un proyecto site-specific que presentamos para el 40 aniversario del Museo Vostell y pudo llevarse a cabo dentro del marco de Cáceres Abierto. 

La esencia del proyecto era acercar la vida de Malpartida al museo y viceversa. Para ello se colocaron dos estaciones que captaban datos del paso de transeúntes en la puerta del Ayuntamiento y en la puerta de la Sala Fluxus del Museo. Dichos datos se interpretaban mediante código y se emitían en tiempo real: los recogidos en el museo, en la plaza del pueblo y los recogidos en el ayuntamiento, en la sala del Molino, donde se realizó una instalación de diez pantallas traslúcidas paralelas que permitían ser transitadas por el público. Sinergias supuso, sobre todo, un reto tecnológico importante.

Transvisible es el proyecto con el que me dieron una de las Ayudas a Artistas Visuales de la Junta de Extremadura en 2018. El resultado, compuesto por obra gráfica sobre papel, impresión braille sobre aluminio, vídeo y caja de luz, se exhibió en el Museo de Cáceres en febrero y marzo de 2019. 

Lourdes Germain. «Transvisible», Museo de Cáceres. Impresión braille sobre aluminio. Detalle.

La idea central consistió en presentar lo no visible a nuestra percepción pero que sí está presente en la interpretación de la máquina. Enfrentar ambos modos de mirar mediante una serie de piezas que muestran parcelas acotadas independientes y aisladas de percepción. Lo que creemos haber visto no es fidedigno nunca. Además, hay que añadir todo aquello que pasa inadvertido a nuestra capacidad sensorial, pero que también está ahí. Hay otras formas de ver no humanas que muestran otra interpretación distinta a la nuestra. La reflexión que hago es cuestionar nuestro “control” sobre el mundo mostrando lo que también está aunque no lo estemos viendo. Plantear que, a pesar de ser manipulable a nivel perceptivo, sólo el tiempo y lo efímero es real. 

De cara al futuro, quiero seguir aprendiendo y experimentando. Me interesa más lo puramente virtual en este momento y mis pasos van en esa dirección. En este momento estoy trabajando en varios vídeos y estudiando programación, pero no descarto nada.

Por último, has mostrado tu obra, además de en España, en Francia, Cuba y Portugal. ¿cómo ves el sector artístico en Extremadura? Y, más concretamente ¿cómo crees que se valora la disciplina en la que trabajas?

En Extremadura hay mucha gente trabajando y muy buena, pero es muy difícil vivir sólo del arte. En este modelo de sociedad, si no hay mercado es imposible subsistir. Es un problema de cultura de base, de educación, que no afecta sólo a Extremadura pero que aquí es muy evidente. A la administración, a pesar de ciertos concursos y de que se hayan recuperado algunas iniciativas con ayudas a la producción, le hace falta un empujón, dinamizarse con propuestas más serias, reciclarse y salir al exterior. La endogamia no es buena. 

Respecto al valor de lo digital, creo que, aunque va ganando terreno poco a poco, todavía produce un cierto rechazo por parte de determinados sectores. Para mí esto es completamente absurdo, porque los nuevos medios solo son eso, los medios propios de este momento que, además, abren muchas puertas a nuevos lenguajes que espero seguir explorando en el futuro.

Más información sobre la artista:

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