«El arte es una elección de vida arriesgada y no muy cómoda»

Paula Valdeón (Villafranca de los Barros, 1992) es una de las artistas extremeñas más prometedoras de su generación. Tras estudiar Bellas Artes en Salamanca y un Máster en Creación e Investigación en la Madrid, recientemente ha sido seleccionada con una beca de residencia en la Fundación Antonio Gala de Córdoba. Su trabajo se centra en el concepto de habitar, centrándose en el espacio doméstico y lo cotidiano, el tiempo y la memoria.

Estudiaste Bellas Artes en Salamanca y un máster de Creación e Investigación en Madrid. ¿En qué momento decides que quieres dedicarte al arte y por qué eliges estas ciudades para formarte? ¿Qué te ha aportado cada una de ellas?

El momento en que decido profesionalizarme de manera más seria en el arte me lo planteo desde hace más bien poco, unos 2 años. Antes, siempre lo hacía por intuición. Aunque es cierto que nunca me he planteado trabajar en otra cosa ni tener otro estilo de vida, ya que todos sabemos, que a parte de un trabajo, el arte es una elección de vida, arriesgada y no muy cómoda, pero para mí, muy gratificante cuando vas cumpliendo tus objetivos; es una cuestión de equilibrio. El elegir estas ciudades fue por instinto, pero sí que es cierto que acerté. En Salamanca, he tenido la suerte de conocer a las personas que más me han enseñado y que ahora son mis compañeros de profesión más queridos. El hecho de escoger Madrid para el máster, no fue tanto azar, quería conocer la capital y enfrentarme a uno de los grandes focos del arte. El máster fue una gran ayuda para realizarme como artista, me ayudó a ver la realidad de esta profesión y a nutrirme culturalmente más que nunca. Fue el momento en que comencé a disfrutar con lo que hacía, a plantearme preguntas que nunca me había hecho y a cuestionarme todo lo que había realizado anteriormente.

El eje de tu trabajo es el concepto de habitar al que te acercas a través de la memoria y el espacio doméstico, con su arquitectura, ruinas, objetos encontrados… ¿Puedes explicarnos más sobre esto?

Sí, mi eje de acción y reflexión es todo lo que forma parte de los espacios domésticos y donde echamos raíces, es decir, la esencia de la vida ordinaria. Todo el tejido entramado de lo que sucede en estas limitaciones que llamamos casas es lo que trato de rescatar y materializar a través de mi obra. Me interesa el material que se acumula en estos lugares con el paso del tiempo, todo lo que tiene que ver con lo que el ser humano consume y acumula para hacer de estos espacios “habitables”, ya sean objetos, diseños de patrones, mobiliario, etc.

El marco de lo doméstico y lo cotidiano, las casas donde hacemos vida, son para mí el lugar donde nos creamos como personas. Los actos y modificaciones que realizamos en estos espacios para crearnos privacidad son lo que me inquietan. El consumo de material: objetos, mobiliario, diseño y la disposición de estos, me transmiten una plasticidad insuperable. Estos espacios que tienen que ver con la propiedad, dejan a su paso ruinas y fragmentos consecuencia del tiempo y los distintos habitantes que pasan por él. Todo esto tiene una fisicidad, una plasticidad tangible del tiempo y el espacio, esto es, unos afectos. Lo que yo propongo es acariciar esa materialidad, darle una nueva visión a través del arte. A través de una especie de restitución elaborada a partir del material de desecho de esas construcciones, intento recuperar la inminente pérdida de plasticidad de la arquitectura, indagar en su inconsciente. Sentir los entrantes y salientes de las molduras, los colores de los motivos vegetales de una forma afectiva, relacionando el cuerpo con el espacio material. A estos espacios propios lo considero entes contenedores: lugares de la experiencia. A partir de las reminiscencias que nos genera el contacto con fragmentos de estos lugares, de la emotividad desprendida de memorias personales y de la significación cultural que esto implica junto el material colectivo, se crean lugares. Esto es lo que pretendo crear con mis piezas, lugares, a través de todo lo anterior. Atravesando tiempos, espacios y vacíos, de forma, siempre estratosférica.

Para mí las ideas y la creación no son algo lineal ni sencillo, sino que se sitúan en tiempos privados y particulares, de ahí un trabajo tan eclético.

Aunque utilice diversas técnicas no me gusta encasillarme en ninguna. Creo que todas mis obras tienen un importante componente plástico y siempre las veré, sean lo que sean, como imágenes pictóricas y muy visuales

En tu obra encontramos instalaciones, grabado, collage, libros de artista… ¿qué te aporta cada una de estas técnicas?

Todas son una forma distinta de explorar el espacio del que hablábamos antes. Depende de la parte que me interese explorar utilizo un lenguaje u otro. El grabado me ha dado mucho juego a la hora de estudiar los huecos, las calvas de la memoria y la fragilidad de estos lugares y su recuerdo. El collage siempre está presente, ya que todas mis piezas se conforman por la unión de distintas procedencias; me ayuda a interpretar la idea de la totalidad de los fragmentos acumulados en nuestra cotidianeidad y la peculiaridad inexorable del hogar. Los libros de artista sin embargo, materializan la parte de archivo y documentación de mi obra, la cual tiene mucha importancia y con ningún otro lenguaje podría decir lo que el libro de artista me aporta.

Por otra parte, las instalaciones son un punto fuerte y me gustaría jugar mucho más con ellas, ya que me ayudan a crear ambientes y espacios y acercar al receptor de mi mensaje a los ambientes pertinentes. Aunque utilice diversas técnicas no me gusta encasillarme en ninguna. Creo que todas mis obras tienen un importante componente plástico y siempre las veré, sean lo que sean, como imágenes pictóricas y muy visuales.

Recientemente has vuelto a trabajar en la pintura. ¿Cómo ha sido este proceso?

Como apuntaba en la anterior pregunta, siempre busco una plasticidad y una visualidad pictórica en mis obras. Me formé y especialicé en pintura, y aunque por un tiempo trabajé únicamente con la foto y el grabado, la mirada plástica siempre ha estado ahí. El volver a la pintura, al color y a la trementina me ha resultado muy gratificante, es algo de lo que tenía muchas ganas, y gracias a mi situación actual he podido hacerlo. Eso si, de una forma muy distinta a la de hace 5 años, en la cual me enfocaba hacia una pintura más académica y realista. Hecho que me ha servido para poder desenvolverme y tener una percepción de la armonía y de los colores, que siempre están activas a la hora de crear.

Actualmente estás en Córdoba becada por la Fundación Antonio Gala, ¿en qué consiste tu proyecto? ¿qué crees que puede aportar esta residencia a tu trayectoria?.

Unconscious es el proyecto que estoy elaborando actualmente. Es parte de la idea que comencé hace 2 años sobre el habitar y lo mencionado anteriormente, la cual no tiene fecha de caducidad. De esta forma me estoy centrando en el inconsciente arquitectónico que percibo a diario. A través del dibujo, la pintura y la instalación pretendo crear un entramado capaz de hacer que simples materiales domésticos en ruina y escombros desaten recuerdos y vivencias personales y se conviertan en mapas vitales, en símbolos de la rehabilitación constante de los objetos y conectores entre espacios, vidas y tiempos diferentes.

Como en todos mis proyectos, trato de convocar sugerencias y conexiones a partir de restituciones metafóricas. Metafóricas porque las piezas son un tejido compuesto por elementos reales junto con los de mi propio mapa mental e inconsciente.

La Fundación Antonio Gala me ha dado la posibilidad de trabajar con el medio pictórico, es una beca muy completa ya que tienes tu propio estudio y muchísimo tiempo para elaborar tus ideas, con un ingrediente muy importante en el arte: la tranquilidad. A parte de aportarme unas condiciones idóneas para elaborar un proyecto por un tiempo de 7 meses y de proporcionarte el material necesario para ello, esta residencia te permite conocer y entablar una relación muy especial con los demás compañeros.

A su vez, esta beca te ayuda a profesionalizarte, a enfrentarte a ti mismo y a cuestionarte cosas que antes no lo hacías y sobre todo a producir sin exigencias de tiempo ni presión.

Antes de irte a la Fundación Antonio Gala, viviste una temporada en Madrid y compartiste estudio con algunos artistas. ¿Cómo fue tu experiencia allí?

Durante mi primer año en Madrid no trabajé en ningún estudio. Mi habitación y las instalaciones de la universidad eran mi espacio de trabajo, por ello me limité a trabajar con fotografía, collages de pequeño formato y grabado. Más adelante conseguí alquilar un estudio en NavelArt, un espacio compartido entre artistas visuales y las artes escénicas. Después, por motivos económicos y de espacio, me asenté en un estudio ubicado en Malasaña donde he estado trabajando hasta antes de instalarme en la residencia. En concreto en Taller Madera, un espacio fantástico que compartíamos varios artistas. Mi experiencia allí fue más que motivadora, tuve la suerte de conocer a personas encantadoras aparte de buenísimos artistas, que me transmitían una energía muy productiva. De hecho, me encantaría poder volver cuando vuelva a la capital. Mi experiencia general aunque corta, ha sido muy buena. Siempre te encuentras con la dificultad de encontrar algo que se ajuste a un precio económico, hasta que al final encuentras algo que se adapte a tus necesidades. Es cuestión de no rendirte, de conocer gente con tus mismas inquietudes, de tener voluntad y ganas.

Has sido seleccionada en ferias como Just Mad, Hybrid o Artsevilla¿Cómo valoras las convocatorias e iniciativas de apoyo a artistas y especialmente a jóvenes artistas? ¿Crees que son suficientes? ¿Qué cambiarías?

Creo que nunca está mal decir que hace más falta apoyar el arte y a los nuevos creadores. Todo el soporte y patrocinio me parece poco dentro de este ámbito. Este tipo de ferias te pone en contacto con el panorama artístico actual y personalmente, a mí me han ayudado a conocer un poco más de cerca cómo están las cosas. Por lo tanto, todo tipo de convocatorias para acercar al artista novel al mundo del mercado y darle visibilidad siempre viene bien. Aunque también depende de lo que busques…

En paralelo a tu trabajo personal, formas parte del colectivo Deconstrucción del hogar junto a Alsira Monforte, Yolanda Santamaría y Karen Justiniano. ¿Cómo surge este colectivo y cómo organizais el trabajo? ¿Qué proyectos habéis desarrollado en común?

El colectivo surgió de manera totalmente azarosa. Yolanda, Alsira y yo estudiamos juntas en Salamanca. Una vez yo en Madrid y ellas en Valencia, en uno de nuestros encuentros, vimos que empezábamos a tener más cosas en común a parte de la amistad. Decidimos probar a unirnos y desarrollar juntas ideas en torno al hogar y a todo lo que ocurre dentro de él y surgió el colectivo. Más tarde y por los mismos motivos se unió Karent Justiniano. A través de muchas reuniones por Skype y siempre con humildad, comenzamos a desarrollar algunas exposiciones y proyectos. Siempre ponemos ideas en común, las juntamos y nunca tenemos problemas por decidir cuál escogemos. Solemos dividir el trabajo de manera muy homogénea y equitativa. De momento y por motivos de distancia lo tenemos un poco en suspensión, pero tenemos pensado seguir adelante y con proyectos cada vez más ambiciosos.

Algunos de los proyectos que hemos desarrollado han sido exposiciones y participación en ferias con libros de artista y obra gráfica. Siempre nuestras investigaciones diluyen, a través de distintos prismas, la pretendida inocencia de la esfera doméstica. Pero también nos gusta invitar a generar nuevos modelos de hogar, basados en la horizontalidad, el cuidado, la memoria y los afectos.

¿Cómo ves el panorama artístico de Extremadura?

Reconozco que al vivir fuera estoy un poco despegada de esto. Sé que existen espacios muy interesantes como la Galeria Ángeles baños en Badajoz, o Galería Kernell en Cáceres, por nombrar alguna, ya que existen muchos más. Para empezar creo que debería de trabajarse mucho este asunto, muchos artistas extremeños están fuera ya que no disponemos de una facultad de Bellas Artes, por lo tanto el salir de la comunidad si quieres estudiar arte, no es opcional. Aun así, últimamente estoy viendo que cada día salen proyectos desde Extremadura muy buenos, voy descubriendo a artistas extremeños y esto me anima. Creo que la dispersión artística que existe debería aglutinarse y formarse más redes y visibilidad fuera de la comunidad. Así como ayudas tanto públicas como privadas para fomentar la cultura y el arte más contemporáneo.