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Entrevista a Ana H del Amo

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos
Ana H del Amo Foto Armando Méndez

«Lo que  me gusta de la creación es no aburrirme»

Ana H. del Amo (Cáceres, 1977) es una de las artistas extremeñas de mayor proyección en la actualidad y una de las mejores promesas de la plástica nacional, según escribió Javier Díaz Guardiola en su sección «Darán que hablar» de ABC. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, en la especialidad de pintura, su trayectoria está consolidada y avalada por numerosos premios, becas y residencias, entre las que destacan la de Academia de España en Roma (2007) o la de Casa Velázquez (2016). En Cáceres trabaja en un amplio estudio que le permite desarrollar todo su universo creativo con total libertad y experimentar con formas, materiales y estructuras.

A pesar de las dificultades propias del sector, y más en un contexto como el extremeño, Ana derrocha optimismo y se muestra siempre incansable trabajando y pensando nuevos proyectos que le llevan a mostrar su obra en ferias como Estampa, Drawing Room o ArteSantander, y en numerosas exposiciones individuales y colectivas celebradas por toda España.

Empezaste la carrera de Bellas Artes en Sevilla y la terminaste en Barcelona. ¿Qué te llevó a hacer este cambio? ¿Cómo fue tu experiencia en Barcelona?

El primer año de la carrera lo hice en Sevilla. Ese año, una compañera y yo fuimos a ARCO, visitamos Bellas Artes en Madrid y vimos todo mucho más moderno, más vanguardista  que el clasicismo sevillano. En Sevilla, todo estaba más centrado hacia la representación del natural, bodegones, esculturas, etc… Ese primer año, cuando empezamos a conocer todo lo que se hacía fuera de Sevilla, nos entraron ganas de salir, así que pedimos un traslado de expediente a Madrid o Barcelona. Por cosas del azar, en Madrid nos dijeron que no, pero en Barcelona nos dijeron que sí.

Barcelona me aportó mucho. Es verdad que Sevilla es una ciudad grande, pero Barcelona era cosmopolita y las esculturas públicas que se veían por la ciudad eran completamente diferentes, no tenían nada que ver con el arte público al que estaba acostumbrada, todavía recuerdo una escultura de grandes dimensiones, David y Goliat” de Antoni Llena,… lo que me sorprendió.  

La ciudad en sí, urbanísticamente, era muy enriquecedora, por su historia, por su ambiente artístico y su variedad de actividades, conferencias, conciertos etc… Fue un poco la locura, la inconsciencia de juventud, ahora me lo pensaría. Pero sin duda, fue una fantástica etapa de mi vida, tengo grandes amigas y amigos allí, sin duda, ese es el mayor regalo de mi estancia.

Tu trabajo parece seguir una línea muy definida desde los inicios de tu trayectoria hasta la actualidad, pero inicialmente tu obra estaba más enmarcada en la pintura. ¿Qué te hizo cambiar y expandir tu trabajo actual hacia nuevos lenguajes?

Fue casi por azar. Compartía taller con mi antigua pareja, Sebastián y él tenía allí en una mesa unas cuñas que había utilizado para una instalación. Empecé a jugar con ellas, a componer y de ahí comenzaron a salir cosas… al mismo tiempo seguía pintando. Fue a partir de esas composiciones, que surgieron de una manera lúdica, como llegué a lo que hago ahora, movía las cuñas, las cambiaba de posición, quitaba, ponía, etc… Al cabo de un año las ensamblé y les añadí color…  en realidad yo no sabía muy bien qué estaba haciendo, surgieron de una manera espontanea, sin pretensión, nunca pensé exponerlas y mucho menos venderlas.

Aunque mis cuadros normalmente no tienen título, a estas primeras esculturas, de pequeño formato, sí se lo puse, quizás también, por miedo a exponer algo que todavía no era conocido para mí y de esta manera, me sentía más segura.

No quiero clasificarme, me gusta tener esa libertad para crear y saltar de una cosa a otra, de un reto a otro, de una experiencia a otra.

¿Cómo te definirías como artista?

Lo de definirse es un rollo. Si digo que soy pintora o escultura ya me estoy acotando, y se supone que tengo que hacer eso. No quiero clasificarme, me gusta tener esa libertad para crear y saltar de una cosa a otra, de un reto a otro, de una experiencia a otra.

Podría decirse que hay dos pilares básicos en tu obra: el color y la forma. ¿Qué importancia tienen para ti y de que manera se relacionan entre sí dentro de tus trabajos?

Mi formación es de pintora, por esta razón, el color siempre ha sido primordial a la hora de componer o construir, tanto lo bidimensional como lo tridimensional, para mi el color aporta sensualidad, un aspecto fundamental para mi.

El dibujo es también un elemento fundamental en mis piezas. Mi manera de construir no es nada ortodoxa, a veces surge de una idea que me sugiere algo que he visto, otras veces algún material encontrado en mi entorno y otras de veces, de retales, materiales industriales o artesanos que voy comprando y acumulando.

No me planteo si voy a hacer esto así o asá, me pongo manos a la obra y me voy guiando por la intuición. Resolver una pieza, a veces, me lleva a seguir experimentando con un material o a desarrollar una  idea y de ahí surgen las series, de la idea de seguir trabajando.

No planifico. Cada serie o manera de crear me surge por atracción por un color , una forma, un material, etc..

También existe en tu obra un claro protagonismo de los materiales. ¿De qué manera los eliges? ¿hay algo de azar o son materiales buscados premeditadamente?

Al principio surgió por azar, como te he contado con el caso de las cuñas, con las que creaba composiciones, eran materiales que yo no había recogido, los vi por el taller y comencé a trabajar con ellos. Después de esa experiencia, me encontré unos desechos de madera, que tenían unas formas muy sugerentes, diferentes acabados y grapas a la vista. Tengo un cierto gusto por materiales industriales de construcción, también por esos materiales que ya tienen historia en los que se puede observar el paso del tiempo y por los materiales que tienen relación con la artesanía, el esparto, el cuero etc..

También hay amigos y amigas que conocen mi manera de trabajar, me dan materiales que tienen y no utilizan. A veces utilizo materiales que encuentro, que me enamoran y los cojo. También voy a tiendas a comprar retales, como el esparto, que me interesaba probar y mojarlo, pero no tengo una manera ortodoxa tampoco de trabajar con los materiales. Lo que me gusta de la creación es no aburrirme. Trabajar con esa libertad que me aporta conocimiento y expansión mental. A veces voy a una exposición y me aburro. Yo no quiero que eso pase con mis exposiciones.

Uno de los momentos más destacados de tu trayectoria fue la beca en la Academia de España en Roma, ¿qué proyecto realizaste allí y cómo fue tu estancia?

La beca me la dieron por un proyecto de pintura. En ese momento yo estaba en Barcelona y estaba trabajando con el color y su expansión en pinceladas rítmicas en el lienzo … el proyecto que llevé a Roma era seguir trabajando la personalidad del color, la transparencia , la solidez, el equilibrio, la geometría y la concepción del espacio, seguir trabajando con los elementos  que articulaban mi discurso. Me interesaba esa beca por la posibilidad de seguir pintando y aprovechar mi estancia en Roma para estudiar el arte del pasado y resituarlo en las coordenadas de mi trabajo. Además, allí en Roma hice una escultura con un desecho de unas botellas que encontré, las pinté en color y las puse en el suelo. Me interesaba cuando el espectador rotaba, cómo se veían los diferentes amarillos y el juego de luz, también que el espectador pueda rotar y descubrir varios puntos de vista. Siempre ha estado presente este interés por los materiales y por la escultura.

Además de la beca de Roma, también has participado en otras residencias como el Encuentro de Artistas Novos de Galicia, o la beca de Casa Velázquez, CAC Ses Voltes en Palma, Mallorca y Nautilus Lanzarote.  ¿Qué te han aportado a nivel profesional y artístico?

La experiencia en el Encuentro de Artistas Novos fue muy divertida. Éramos 100 artistas, así que era convivencia sí o sí. En la habitación estábamos seis personas, pero haces amigos, te ríes tanto y aprendes tanto, … lo recomiendo. Era una maratón de conocimiento. Me lo pasé muy bien y aprendí mucho, sobre todo aprendes a exponer a los demás el trabajo en un tiempo muy reducido, diez minutos.

La beca de Casa de Velázquez fue parecida a la de Roma: tienes un taller, un espacio y al ser un periodo de tiempo más largo, la convivencia es diferente. También la ciudad y el idioma son factores que determinan la residencia. Eran tres meses, y conoces a la gente de otra manera, Ahí trabaje en un taller compartido, sé mucho de los otros. Ver a los demás trabajar en sus estudios, cómo se mueven y distribuyen en el taller, qué recursos y materiales utilizan para resolver sus obras… es muy interesante, el proceso creativo de cada uno es diferente, cada maestrillo tiene su librillo.     

Todas las residencias son enriquecedoras, unas por las convivencias con otros artistas y otras por el contexto artístico de la ciudad y otras por el sitio, el paisaje, etc…

Hace pocos años recibiste tres premios en la feria Estampa. ¿Qué importancia han tenido dentro de tu trayectoria?

De repente eres conocida. Pasas de no ser nadie a ser alguien.

Has participado en varias ferias, como Estampa, citada anteriormente, pero también JustMad o Drawing. ¿Cómo ha sido tu experiencia en ellas? ¿Cómo funciona tu obra en el mercado?

La primera experiencia fue muy buena, vendí casi todo y fue un subidón. Y crees que eso va a ser siempre así, … y no. No se vende siempre. No puedo decir que siempre he vendido, porque a veces he vendido y otras no. Lo que he aprendido es que esas dos caras existen. Personalmente, para mí, lo más importante es poder estar contenta con las obras que voy a presentar, en las ventas entran otras cuestiones. Además, también hay que tener en cuenta que son ferias, no es una exposición. Lo que busco siempre es estar contenta con lo que llevo a una feria, si luego se vende mucho mejor.

¿Cómo ves la situación artística en Extremadura?

La verdad es que me gustaría que hubiera más interés, aunque a veces no sé si soy yo quien tendría que ponerlo. A veces me lo planteo, parece que es contagioso.

 

Foto de Ana H. Del Amo: Armando Méndez

Fotos de obra: Cedidas por Ana H. del Amo

Montaña Hurtado Muñoz

Historiadora del arte. Autora del blog Zapatos Rosas y creadora del proyecto Arte Actual Extremadura desde 2008. Colaboro en el proyecto #womanarthouse

2 Comments
  1. Jorge Díez

    23 marzo, 2018 3:42 pm

    Enhorabuena, Montaña y Ana, interesante entrevista! Saludos

    • Montaña Hurtado Muñoz

      25 marzo, 2018 2:30 pm

      Muchas gracias, Jorge

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