«No me cierro a trabajar con uno u otro medio, ni a explorar otros territorios. La comodidad es mala compañía.»

Beatriz Castela (Cáceres, 1985). Comienza su formación en el ámbito artístico en el 2000 culminandola en el 2013 como Doctora en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Artista visual y multidisciplinar especializada en técnicas gráficas y nuevos medios, Castela vive y trabaja a caballo entre Salamanca y su ciudad natal.

Su trabajo se centra en el análisis de la percepción y en los valores de la imagen digital a través de su iconología e iconografía, cuya constante de fondo es cuestionar nuestra realidad.

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A través de mi trabajo intento cuestionar la manera en la que comprendemos y construimos la realidad a día de hoy, por lo que actualmente siento un gran interés por los caminos que se abren debido a nuestra relación con lo virtual-digital. Esta circunstancia determina la coexistencia de dos planos, el físico y el virtual, que a su vez, nos conduce hacia una interacción entre la permanencia y la efimeridad de nuestra memoria. Es decir, entre la información que manejamos y cómo la manejamos, y la construcción que hacemos del mundo y de nuestro propio Yo de un modo mucho más complejo al que pudiera haberse dado con anterioridad.

RP (Relative Perception). Videoinstalación site-specific. Hospedería Fonseca (Salamanca). 2015.

Los conceptos de percepción y color son dos aspectos esenciales en tu obra que te han acompañado desde los inicios de tu trayectoria como artista, ¿Cómo surge este interés y de qué manera influyen estos conceptos en la experiencia estética de tu trabajo?

El estudio de la percepción es fundamental para mi ya que posibilita en esencia nuestra comprensión de los objetos y del entorno. Y el color en ese sentido, es poderoso ya que otorga información no sólo desde el plano cultural y desde lo aprehendido, sino desde un plano sensorial mucho más primitivo.

Hace ya algunos años, decidí dedicar mi tesis doctoral a la investigación de la fenomenología del color en el arte contemporáneo. Y encontré cómo la obra llega incluso a su desmaterialización total a través del color-luz. Algo que para mi resultó revelador. Revisé toda la historia del color, desde la cultura vinculada con los avances científicos, hasta la repercusión y evolución en el arte, así como a los artistas que habían tenido un papel relevante en este sentido. Por lo que, aunque en el momento de estudiarlos no era muy consciente de la influencia que iba a ejercer todo esto en mi práctica artística, aquellas teorías como la de Newton o Goethe, los análisis sobre contrastes complementarios y simultáneos de Chevreul, la interacción del color de Albers, o las teorías de la Gestalt, así como la evolución y el trabajo de grandes artistas entre los que podría destacar a James Turrell, Carlos Cruz Díez, Bridget Riley, Frank Stella, Helen Frankenthaler u Olafur Eliasson, me han servido para profundizar, interiorizar, y finalmente codificarlo en mi propio trabajo.

Tanto tu trayectoria académica como la artística están claramente muy afianzadas y definidas, pero ¿qué nuevos territorios te gustaría explorar en el mundo del arte?

Nunca se sabe. Procuro fomentar siempre mi curiosidad e intento huir de convencionalismos y categorizaciones.

Formalmente desarrollo mi trabajo a través de distintos medios y soportes en base a los conceptos concretos que trato en cada pieza. Y aunque sí pueden detectarse una serie de temas recurrentes que me inquietan, no hay una técnica dominante. Además, tengo tendencia a desarrollar propuestas híbridas, que van desde procesos más convencionales hasta nuevos medios, para los que en ocasiones he necesitado colaboración externa como por ejemplo con el Smart Open Lab SOL de la Universidad de Extremadura. No me cierro a trabajar con uno u otros medios, ni a explorar otros territorios. La comodidad es mala compañía.

En cuanto a tu actividad artística, 2017 fue un año repleto de trabajo con exposiciones colectivas, exposiciones individuales y residencias artísticas ¿Dónde se podrá ver la obra de Beatriz Castela en 2018?

Este 2018 está programada una exposición individual en mi ciudad natal, Cáceres, vinculada a mi último proyecto, (DES)VELACIONES, en el que continúo trabajando, y que se encuentra apoyado por la Junta de Extremadura por el recientemente recuperado programa de ayudas a artistas visuales.

En cuanto a colectivas, por el momento puedo reseñar que estaré de nuevo en el Centro Hispanoamericano de Cultura de La Habana (Cuba), en el Museo de Évora (Portugal) y en la Casa de las Conchas de Salamanca.

«No me cierro a trabajar con uno u otros medios, ni a explorar otros territorios. La comodidad es mala compañía.»

No there there (no hay ahí), 2017. Video-instalación. Vista de la exposición D-CODING, en la Sala Europa (Badajoz).

Hasta el año 2015 no se pudo ver tu trabajo en nuestra región en una muestra individual ¿Qué supuso para ti poder exponer tus obras en Extremadura? ¿Qué otro tipo de proyectos estás desarrollando aquí?

Para mí es muy gratificante poder trabajar en casa, y aunque actualmente trabajo entre varias ciudades, en la medida de lo posible mi intención es la de mantener mi estudio en Cáceres.

La acogida que he encontrado aquí ha sido fantástica, y a pesar de haber vivido fuera más de una década, he tenido la oportunidad de realizar exposiciones individuales y colectivas. Si somos precisos, en realidad mi trabajo pudo verse ya en colectivas en la región desde principios del 2000, pero efectivamente las dos primeras muestras individuales en Extremadura se producirían en 2015.

También he realizado charlas y conferencias en centros como MEIAC o Fundación Helga de Alvear, y hace poco he empezado a trabajar con la Galería Kernel (Cáceres), quienes apuestan por un proyecto galerístico de alto nivel desde la periferia al marco internacional, por lo que estoy feliz.

Durante el 2017, y después de siete años, la Junta de Extremadura recuperó el programa de ayudas a artistas visuales en el campo de la creación contemporánea y las artes visuales y, entre otros, seleccionó tu proyecto (Des)velaciones. ¿En qué consiste?

(DES)VELACIONES es el proyecto artístico que presenté a dichas ayudas y que resultó seleccionado. Inédito y experimental, profundizo a través de él en los valores conscientes e inconscientes de la imagen digital, de su iconología e iconografía, y sobre cómo construimos la realidad a partir del imaginario de nuestra percepción colectiva e individual.
El proyecto comprende un programa de exposiciones individuales, incluido un solo project en Arte Abierto de la feria Casa Decor, junto con un ciclo de conferencias de la mano de Julio C. Vázquez, comisario de este proyecto, que arrancaron en 2017 y que continuarán a lo largo de este 2018.
(DES)VELACIONES, ha ampliado hasta el punto de que ambos forman ya parte de una misma cosa, el proyecto en el que venía trabajando previamente EPHEMERA (2015-2017), y que ya partía de un cuerpo de obra que, basado en la imagen vinculada a la tecnología digital, recogía una serie de ideas sobre cómo lo virtual termina interpretándose como real, tomando el glitch y el error visual, como una sacudida que nos devuelve al momento presente, al aquí y al ahora, fuera de la pantallas.
EPHEMERA, fue englobado el año pasado en la exposición individual de título homónimo en la Galería Espacio Olvera (Sevilla), acompañada de un fantástico texto de Miguel Fernández Campón,

¿Cuál es el contexto adecuado para mostrar el trabajo de Beatriz Castela? ¿Adaptas tus obras al espacio expositivo o, por el contrario, involucras ese espacio en sus obras?

Para mí el diálogo que se produce entre la obra y el espacio es indisociable, por lo que siempre trabajo a fondo sobre estos dos aspectos. Necesito visitar y conocer el espacio previamente. Después trabajo sobre el plano en el estudio, terminando de ajustarlo in-situ durante el montaje.

¿Qué reacciones te gustaría provocar en las personas que contemplan tus obras?

La participación activa, física, del espectador, son una constante que me gustaría alcanzar. Me encantaría que pudiera darse siempre. No sólo en mi trabajo, es algo que disfruto también como consumidora de arte. Creo que es algo que ayuda notoriamente a cambiar la propia noción que tenemos del arte y, sobre todo, que propicia la reconsideración de nosotros mismos, de nuestra posición y postura frente al mundo.

En cuanto a la situación de los artistas visuales en España ¿qué crees desde tu experiencia que habría que mejorar?

Aunque están ocurriendo muchos avances con respecto a la situación de hace algunos años, necesitamos seguir abogando insistentemente por las buenas prácticas profesionales en las artes visuales. Los distintos agentes que configuramos éste sector, desde artistas, galeristas, comisarios, y críticos, debemos estar comprometidos de forma individual y colectiva para reconducir la situación. Pero también desde las instituciones y gobiernos. Los técnicos, jefes de servicios, y las asociaciones profesionales, son portavoces que deben actuar en pro de erradicar nuestra posición de debilidad, y equipararnos en derechos y en salud laboral al de cualquier otro sector.

Y en el caso de Extremadura ¿Cómo es la situación?

No es distinto del panorama nacional. Si bien en ocasiones se encuentra más castigado por estar situado en la periferia. Sin embargo y aunque la globalización de la información y los medios de comunicación permiten a día de hoy tener presencia dentro y fuera, aún hay mucho camino por recorrer en este sentido. Afortunadamente, ahora sí contamos con una asociación profesional de nuestro sector, la recién creada Asociación de Artistas Visuales y Asociados de Extremadura (AVAEX), que actúa como un canal para la implementación de las buenas prácticas, y pretende, al igual que el resto de asociaciones profesionales, defender e implantar de manera digna los intereses de los profesionales de las artes visuales en la Comunidad de Extremadura.

¿Es necesaria la existencia de una asociación profesional del sector de las artes visuales en nuestra región? ¿Qué balance podrías hacer como integrante de ella de este primer año de andadura?

Si, es muy necesario. La presencia de este tipo de asociaciones es vital en cada comunidad autónoma, así como su intercomunicación, con el fin de trabajar colaborativamente por la defensa y representación de los intereses del colectivo en base al código de buenas prácticas, la promoción del arte contemporáneo y la puesta en valor del sector. La unión hace la fuerza.

Actualmente, colaboro desde la junta directiva y soy miembro fundador, y cabe decir que, aunque los inicios siempre son difíciles, el balance está siendo muy positivo. Somos un grupo de profesionales que luchamos, sin ánimo de lucro, por la mejora de la condición social, profesional y cultural del artista y los agentes asociados a las artes visuales. Estamos creciendo en vínculos y socios, y lo más importante, todos estamos comprometidos con la causa y con voluntad de mejorar la situación.

Un deseo para 2018…

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