¿Cómo afecta a los artistas la crisis del Covid-19?
Estudio de Virginia Rivas

«He tenido que dejar mi estudio. Ahora mismo estoy en un piso muy pequeño, sin espacio ni material para seguir trabajando. Por ello, estoy dedicando el tiempo a elaborar dossieres y planificar el trabajo y proyectos. Después de dos semanas de cuarentena empecé a adaptarme pero ha sido difícil» Esto que cuenta Paula Valdeón Lemus posiblemente describa la situación que muchos artistas viven en la actualidad. En un momento marcado por la incertidumbre, las artes visuales están en un momento de parálisis y los estudios de los y las artistas, vacíos.

Ana H. del Amo, acostumbrada a un estudio de grandes dimensiones, ha tenido que cambiar su rutina para trabajar desde casa. «Aquí trabajo en la misma mesa donde como, trabajo sentada, y lo planifico antes para tener todo a mano. En el taller voy de un sitio a otro sin un plan ni una idea concreta. Libertad total, lo que ahora deseamos todos.» Misterpiro estuvo yendo a su estudio hasta que las medidas de confinamiento se edurecieron. «Iba con la moto, yo solo, sin ver a nadie, de puerta a puerta. Era súper extraño el trayecto. No tardaba en llegar ni 10 minutos y normalmente tardo casi 20. Y ver Madrid así de vacío impresionaba bastante.» Ahora trabaja desde casa, igual que hace Isabel Flores, que ha adaptado de manera temporal un espacio que actúa más «como estudio teórico que de producción.»

Para Miguel Ángel Cardenal y Virginia Rivas, que residen en localidades pequeñas, puede resultar más fácil acudir a sus estudios, que se sitúan muy próximos a sus casas. Rivas lo hace con menos asiduidad de que le gustaría, porque cuenta con una habitación preparada para pintar en el interior de su vivienda. A Abel Jaramillo, la alerta sanitaria del coronavirus le sorprendió poco tiempo después de iniciar una residencia artística en La Térmica (Málaga). Jaramillo regresó a su pueblo, en la provincia de Badajoz, donde su estudio es su ordenador. Gels Caletrio suele trabajar en casa, pero con esta situación pero «ahora todo es algo más caótico. Es difícil concentrarse en momentos como estos, las continuas noticias en todos los medios, el no poder salir a despejarte en momentos de parón»

El cierre de museos y galerías y la cancelación o aplazamiento de exposiciones, muchas veces sin fecha, también están afectando a todos los artistas extremeños. Miguel Ángel Cardenal menciona el caso de Art Brusels, o una exposición colectiva en la que tenía previsto participar en Estados Unidos, mientras que Isabel Flores cuenta que ha podrá mantener su presencia en un congreso que está adaptándose a un formato online. Ana H del Amo y Paula Valdeón mencionan varias exposiciones que se iban a celebrar durante los meses de abril y mayo, y Abel Jaramillo suma al aplazamiento de su residencia en La Térmica el de su exposición prevista para este mes de abril en el Centro Federico García Lorca de Granada. Virginia Rivas tenía a la vista «un encuentro, una feria, varios talleres y la dirección de arte de un rodaje que comenzaba en mayo.» En el caso de Misterpiro, todos sus proyectos futuros se están viendo pospuestos al 2021: «Algunos proyectos en los que estábamos en fase de producción se han quedado parados también, y tampoco he podido acabar o enviar las piezas y encargos de mi estudio. Un desastre total».

Las convocatorias de producción, algunas aplazadas y otras sin la certeza de que lleguen a publicarse, también son motivo de preocupación. Para Virginia Rivas «No es fácil y no creo que cuenten con los fondos necesarios para continuar más adelante. La cultura se va a llevar, bueno se está llevando, un duro palo. Cada gremio pensará lo mismo, pero si normalmente somos los últimos de la cola, esto nos va a situar todavía más lejos.» Algo parecido ocurre con la obligación de cancelar clases, talleres y otras actividades que suponían una fuente de ingresos para los artistas, como es el caso de Miguel Ángel Cardenal o el de Gels Caletrio. También Paula Valdeón habla sobre la inestabilidad económica que provoca esta situación: «Como es sabido, muchos vivimos de trabajos precarios sin contratos y del pluriempleo para poder pagar alquileres de estudio, etc. Esto ha supuesto que muchos de nosotros nos veamos con una mano delante y otra detrás.«

La dificultad para comprar materiales también puede convertirse en un problema. Aunque algunas empresas continúan vendiendo por internet, esta opción no es válida para todos los artistas. Gels Galetrio, por ejemplo, suele utilizar para sus obras materiales que extrae de la naturaleza. «Esto me ha llevado a ver qué cosas tengo en casa. La gente que nos dedicamos al arte, solemose guardar muchos materiales que creemos que nos valdrán para nuestros trabajos.»

Estudio de Miguel Ángel Cardenal

El confinamiento podría ser una buena oportunidad para la creación. Solo tenemos que fijarnos en la cantidad de contenidos culturales que se están compartiendo, muchas veces de manera gratuita, a través de las redes sociales. Sin embargo, esto no siempre es así. Las rutinas, en la mayoría de los casos, han cambiado y en este contexto no siempre es fácil producir. Esto es lo que asegura Paula Valdeón, o Abel Jaramillo, quien dice que «este estado de incertidumbre y la situación precaria en la que nos encontramos la mayoría en este sector, ahora con todos los proyectos y exposiciones pospuestos, no me permiten tener el ritmo habitual de trabajo.» Isabel Flores, está más «más enfocada al trabajo teórico de investigación, convocatorias o congresos» pero intenta «dedicar tiempo a nuevas formas de producción, diferentes formatos y materiales». También Mister Piro ha cambiado su rutina de trabajo y sus prioridades. Ahora está más centrado en planificar «dejando todo atado para que, cuando esto acabe, nos pongamos en marcha cuanto antes. Me está viniendo muy bien tener tiempo para pensar y cambiar ciertas cosas». Gels Caletrío ha optado por marcarse metar y seguir un horario.

Ana H del Amo está iniciando nuevos proyectos. Miguel Ángel Cardenal trabaja durante estas semanas de una manera más obsesiva «quizás por la ansiedad», y está centrándose en el dibujo y su capacidad para dialogar con las demás técnicas. Virginia Rivas se encuentra inmersa en un proyecto que inició en 2019, y al mismo tiempo asegura que «el hecho de parar, en el sentido de no tener nada a la vista, ha hecho que pueda dedicarle tiempo a otras ideas que tenía en mente. Es decir, una parte de mi trabajo es buscar constantemente fondos y aunque justo ahora sería el momento en el que más debería hacerlo, por como va afectar esto a mi economía, estoy dedicando todo mi tiempo a la obra y lo que la rodea: a leer, a ver documentales y películas que tenía pendientes, a profundizar en herramientas creativas e investigar nuevos formatos.»

En el caso de Gels Caletrio, ha iniciado un proyecto específico relacionado con la situación actual: «Como quería utilizar y reciclar revistas y periódicos viejos decidí invertir parte de mi tiempo de confinamiento en crear un pequeño libro donde recoger esta experiencia. Estoy llenando los días con poemas-collage y creando imágenes con otras que extraigo de las revistas. Recortando, cosiendo en el papel, usando disolvente o pintura. Un libro de artista cuarentenil que me haga mantenerme distraída pero que me lleve a nuevos caminos de creación que o no había realizado nunca o que hacía mucho tiempo que no tocaba.»

Las consecuencias que este parón va a tener en sus economías también es motivo de preocupación para los artistas, pero van más allá. Virginia Rivas habla también de la crisis psicológica que acompaña a esta pandemia y de «lidiar con la incertidumbre y la preocupación por los seres queridos» y resalta el sentimiento de comunidad y solidaridad que está generando. Pero si algo quieren destacar es el papel que la cultura está teniendo dentro de esta crisis. «Ojalá el consumo de cultura que se está dando estos días sirva para darse cuenta de la importancia del arte», dice Isabel Flores. Paula Valdeón se muestra más crítica y pide que deje de ejercerse presión sobre los artistas para que tengan que ser productivos. «No somos los “ilustradores” que tenemos que amenizar la cuarentena de otros realizando un trabajo extra y para más inri, no remunerado.» Gels Caletrio apunta también en este sentido: «Que nuestro trabajo también es duro y no puede ser gratuíto. En estos momentos sin toda esa cultura sólo nos quedaría mirar por la ventana para ver pasar el tiempo.»

En la imagen destacada: Estudio de Virginia Rivas en Hervás (Cáceres)

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