Entrevista a Adrián Ssegura

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Adrián Ssegura: «Todas las equivocaciones o desaciertos ayudan a consolidar la personalidad artística»

Adrián Ssegura (Cáceres, 1985) lleva más de vida dedicado a la pintura. Siendo aún muy joven, su nombre empezó a ser habitual en el panorama artístico de Extremadura, y sus inquietudes le han llevado posteriormente no solo a vivir a trabajar en Estados Unidos o Bruselas, sino a compaginar su faceta como artista con el de comisario y gestor de espacios como la Sala Croma en Cáceres o Ancora Art Gallery, en Aguilar del Campoo (Palencia).

Se declara «ávido consumidor» de pintura y entre sus referentes cita a grandes nombres de la historia del arte. Los retos no parecen asustarle. Se ha atrevido a abordar la temática de las mujeres víctimas de trata y recientemente se ha adentrado en la iconografía religiosa, con el proyecto más ambicioso al que se enfrentado como pintor.

Para quien no te conozca, ¿podrías definir brevemente tu trabajo?

Podría decirse que mi trabajo discurre entre el dibujo y la pintura desde que comencé a dedicarme de manera profesional al mundo del arte. Desde hace algo más de 5 años, tras varias etapas trabajando códigos cercanos a la abstracción (siempre apoyado en notables reminiscencias figurativas), respondo ante una línea pictórica, en la cual, como viene siendo habitual en mi obra, siento una absoluta devoción por la materia pictórica. Me baso en la construcción de un profundo lenguaje figurativo, producto de la propia evolución como artista y la búsqueda de nuevos retos a la hora de afrontar mi trabajo diario en el taller.

En la actualidad, el retrato y el cuerpo humano conforman la ‘imagen’ que el espectador puede descifrar con facilidad a la hora de enfrentarse a alguna de mis obras, pero la ‘idea’ en mi pintura, viene basándose en el planteamiento metafórico del paso del tiempo, las sensaciones vitales a las que todos nos vemos expuestos diariamente y a la soledad del ser humano, temas tratados ampliamente en la historia del arte, pero con los que me siento plenamente identificado. Apoyado en estos conceptos, y a pesar del aparente clasicismo de mis imágenes, pretendo ubicar a mis personajes (frecuentemente anónimos), en espacios reales austeros aunque icónicos, contextos aparentemente ‘minoritarios’ que representan las culturas urbanas (el mundo de los tatuajes, el cine independiente, la música rock,…); despojándolos de todo sentido solemne y tradicional, para situarlos en un mundo real y actual.

Creciste en una familia vinculada al arte, ¿en qué momento decides qué quieres ser artista?

Siempre he pensado que la palabra artista es un término algo grandilocuente. Yo me considero pintor, un apasionado de la materia pictórica y de todo lo que tiene que ver con ella: la alquimia que se produce en la mezcla de los tonos, el fusionar éstos con diversos médiums, la belleza de las capas pictóricas superpuestas unas sobre otras, la luz asociada a la propia materia,… todo ese tipo de fenómenos me resultan cautivadores, por lo que es posible que esa decisión de ser creador de imágenes a través del dibujo y la pintura sucediera en el momento que descubrí el color. Pasé de ser un adolescente que hacía cosas propias de su edad, a alguien que había descubierto algo fascinante. Mi familia siempre ha estado vinculada al mundo del diseño, la fotografía y la música y eso ejerció una gran influencia en mí ya que desde mi infancia fomentaron mi capacidad creadora. Todo lo que viene después es una transición natural hacia la plena dedicación al mundo del arte, del todo inevitable.

Estudiaste Bellas Artes en Sevilla, una ciudad en la que hay una fuerte tradición de pintura, ¿cómo te influyó el ambiente artístico y cultural?

Considero que la rica tradición pictórica de antaño, se sigue manteniendo hoy en día en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla (es un hecho que muchos de los pintores jóvenes actuales que despuntan provienen de Andalucía), con lo que si la pintura es lo que más te interesa en el mundo del arte, Sevilla es donde debes empezar a formarte. Partiendo de artistas sevillanos fundamentales como son Velázquez, Murillo o Gonzalo Bilbao, pasando por Carmen Laffón, Luis Gordillo o Curro González, y con los actuales Rubén Guerrero, Gloria Martín o José Naranjo como estandartes, es indudable que la pintura sevillana siempre ha estado ahí.

Los que hemos tenido la suerte de estudiar allí y vivir el aroma de la pintura sevillana, no podemos más que estar agradecidos. Sevilla es diferente y funciona a otro ritmo, es cierto, pero el arte, en el más amplio sentido de la palabra, se desprende por cada uno de los rincones de la ciudad. Actualmente, Sevilla sigue siendo una de mis ciudades de cabecera, y los recuerdos artísticos de esos cinco años que pasé allí estudiando la carrera de Bellas Artes, permanecerán imborrables.

Viviste durante una temporada en San Francisco y también en Bruselas. ¿Qué te aportaron ambas ciudades? ¿Cómo encajó tu obra en estos circuitos artísticos?

Tanto San Francisco como Bruselas han marcado mi personalidad artística de manera notable. La primera, porque significó una de mis principales incursiones internacionales en el mundo del arte, pudiendo trabajar con una galería norteamericana con sedes en la propia ciudad californiana y también en Detroit, y que me permitió exponer en la principal feria de arte contemporáneo de la ciudad: ArtPad SF (evento auspiciado por el SF MoMa), teniendo la dicha de ser el principal representante de la galería con la que trabajaba por aquel entonces. Además de todo ello, y no menos importante, durante aquellos meses que viví en San Francisco, realicé una de mis colecciones más extensas en cuanto a número de obras. Fue una época pictóricamente muy prolífica, en una de las ciudades más vitales del mundo.

Vivir casi dos años en Bruselas también fue una grandísima experiencia que me marcó en muchos aspectos. A diferencia de lo que mucha gente piensa, la capital belga es una urbe increíblemente dinámica y en constante movimiento, sobre todo en cuanto al arte contemporáneo se refiere. Muchas de las grandes galerías de arte del mundo tienen sede en Bruselas, y desde el año 2008 han surgido innumerables espacios artísticos en todos los rincones de la ciudad. No en vano, Bruselas cuenta con una inmejorable ubicación en Europa para los coleccionistas internacionales de arte, y son asiduas las exposiciones de reputados artistas que muestran su trabajo en la ciudad. Cuando estuve allí tuve le fortuna de asistir a inauguraciones de exposiciones de Anish Kapoor, Bill Viola, Cindy Sherman, o Johan Van Mullem, por citar algunos eventos expositivos destacados, sin olvidar la magnífica feria Art Brussels, la cual disfruté los dos años que viví en Bélgica. Además, y no menos importante, en esta gran ciudad conocí de primera mano lo que es el lino belga como soporte pictórico, un tipo de tela fundamental en mi producción artística reciente.

Empezaste a exponer muy joven por lo que tienes ya un amplio curriculum. ¿Hay algo que te hubiera gustado saber del mundo del arte en esas primeras experiencias?

Mi primera exposición individual la realicé cuando aún no había cumplido la mayoría de edad, en la Sala de Exposiciones del Baluarte La Candelaria, en Cádiz. Tengo 36 años, con lo que ya hace casi 20 que estoy dentro del mundo del arte. Ciertamente, siempre hay cosas que, en su día, te hubiera gustado saber, que alguien con más conocimientos que tú te hubiera comentado para no “meter la pata” en ciertos aspectos, ser más consciente de cómo funcionan los engranajes del mundo del arte cuando eres más joven,… pero quizás todas esas “equivocaciones” o desaciertos ayudan a consolidar una personalidad artística, de la índole que sea. Forma parte de ese aprendizaje, es bienvenido y está íntimamente conectado al crecimiento vital de uno mismo. Quiero pensar que cuanto más conozco el mundo del arte, más útiles, recursos y experiencia tengo para enfrentarme a él.

Tu trabajo se desarrolla principalmente en la pintura, pero también encontramos obra gráfica en tu producción. ¿Cómo se relacionan ambas facetas? ¿Las trabajas por separado o existen conexiones dentro de tus diferentes proyectos?

Considero que tanto mi pintura como mi obra gráfica siempre han estado íntimamente conectadas en mi trabajo. Quizás se conozca más mi pintura entre el público generalista, pero siempre aprovecho la ocasión para decir que me considero dibujante, antes que pintor. Cuando creo una nueva colección, la base dibujística siempre está presente, no sólo en el momento de abordar el esquema de una nueva obra pictórica (a través del grafito o el carbón), sino a la hora de darle la misma importancia expositiva a un dibujo que a una pintura que forme parte de ese conjunto de obras. De hecho, muchos de mis óleos en blanco y negro, en ocasiones recuerdan inevitablemente a bocetos o dibujos previos que haya realizado mediante algún tipo de técnica seca asociada al dibujo.

¿Cuáles son tus referentes en tu pintura?

Referentes pictóricos tengo muchísimos, ya que me considero un ávido “consumidor” de pintura y me apasiona descubrir pintoras y pintores a lo largo y ancho del mundo, o incluso rescatar y revisar artistas cuyo trabajo siempre me ha fascinado. Entre mis grandes admirados podría destacar a Pablo Picasso (sin duda, el máximo exponente en la historia de la pintura) Anselm Kiefer, Michaël  Borremans, Martin Eder, Jenny Saville, Rai Escalé, Phil Hale, Nicola Samori, Justin Mortimer, Jorge Galindo, Cecily Brown, Remus Grecu, Pierre Bernard, Leonor Ruiz, Jordi Alama, Felipe Alonso, Julia Santa Olalla, Johan Van Mullem, Yulia Bas, Antony Micallef, Josep Tornero, Hamid Yaraghchi, Paco Pomet, Georg Baselitz,… y en los últimos tiempos, creo que es el pintor rumano, Adrian Ghenie, quien está renovando la pintura a nivel mundial y de quien sigo su trabajo con total pasión y entusiasmo.

En tu proyecto “Ellas” la temática gira en torno a las mujeres víctimas de trata. ¿Cómo surge tu interés por este tema y de qué manera lo abordaste?

Este proyecto surgió casi por casualidad, cuando mi compañera Estefanía Soto (periodista y escritora sevillana) y yo, vivíamos en Valderredible (Cantabria). Fue en 2018, un año de introspección y casi de “retiro espiritual”, que nos permitió trabajar a ambos (ella a través de la palabra y yo, mediante la pintura) en un proyecto en común que a ambos nos fascinaba y nos entristecía al mismo tiempo, ya que previamente habíamos oído hablar del tema en diversos medios de comunicación. Lamentablemente, España es el tercer país del mundo que más trafica con mujeres venidas de países del Este y América del Sur fundamentalmente, siendo éstas obligadas a prostituirse en nuestro país de una manera, sin duda, deplorable. Nos impactaba tanto el tema que decidimos desarrollar una colección de obras y una publicación escrita conjunta que sirviera como llamamiento social y grito de repulsa ante tales atropellos al género femenino. El proyecto tuvo bastante repercusión nacional y viajó a galerías de Arte de Santander, Sevilla, Palencia y Nova Zagora (Bulgaria), finalizando dicho periplo en la Sala de Arte el Brocense de Cáceres.

Uno de tus trabajos más recientes fue pintar una capilla en Aguilar de Campoo en la que desarrollaste una amplia iconografía religiosa, un encargo que seguro que fue un reto para ti. ¿Cómo lo afrontaste?

Los que conocen mi pintura, saben que la religión cristiana no es un tema recurrente en mi trabajo. Sin embargo, el hecho de poder enfrentarme a un proyecto de tal magnitud bajo un prisma eminentemente religioso ha sido todo un reto para mí, al no estar tan familiarizado con el tema.

La iconografía cristiana está muy presente en “The Chapel” (título con el que denominé al conjunto de obras que realicé para los interiores de esta capilla), pero dicha iconografía se adentra en recursos y técnicas pictóricas de marcado carácter contemporáneo, ya que en el interior de la estancia podemos encontrarnos una Santa Cena de casi 9 metros de longitud realizada en tres dimensiones en la que se conjuga lo pictórico y lo escultórico, un Monte Calvario que puede recordar, en su tratamiento, a las pinturas abstractas de grandes dimensiones de Gerhard Richter, recursos dibujísticos que aúnan lo clásico y lo moderno en cuatro grandes obras que simbolizan a los cuatro evangelistas,… Sin duda ha sido el proyecto más ambicioso (y en cierta manera, difícil, conceptualmente hablando) al que me he enfrentado nunca como pintor, pero el resultado del mismo ha sido el detonante de todos los proyectos artísticos que han surgido después, y que vengo desarrollando en la Montaña Palentina desde 2020.

Compaginas tu trabajo como artista con la gestión de la galería Ancora en Aguilar de Campoo, y también en Cáceres te encargaste de programar algunas salas de exposiciones. ¿Cómo lo ves todo desde el otro el lado?

Cuando me preguntan a qué me dedico, siempre digo que soy pintor, aunque es cierto que mi labor de gestión y comisariado de exposiciones es notable. No en vano, vengo desarrollando tal labor, en paralelo a mi pintura, desde hace ya casi quince años. Además de organizar exposiciones puntuales en diversos espacios artísticos de España, en Cáceres gestioné exposiciones en la ya desaparecida Sala Croma y en la Sala de Arte Nevacam, y en Aguilar de Campoo abrí una pequeña galería de arte a mi llegada al municipio (en mayo de 2019) la cual trasladé a un espacio mucho más ambicioso, en el mismo Aguilar, en octubre de 2020. Ancora Art Gallery ha sido durante más de un año la única galería de ámbito profesional en toda la provincia de Palencia. Además, una semana antes del confinamiento, en marzo de 2020, también empecé a gestionar el Espacio de Arte Al Socayo, de nuevo en Aguilar de Campoo, y en el que programo en paralelo junto con Ancora Art Gallery, muestras individuales y colectivas de artistas nacionales.

El estar “del otro lado” cuando gestiono el trabajo de artistas siempre me resulta netamente enriquecedor, ya que estar en permanente contacto con personas de mi gremio te acerca a todas esas creadoras y creadores aún más. Además de todo ello, el hecho de que yo también me dedique al oficio artístico hace que confíen más en alguien que está subido al mismo barco que ellos, y que la mayoría del tiempo siente (y por qué no decirlo, padece) las mismas vicisitudes a la hora de gestionar / exponer / vender el trabajo de uno mismo. Por lo tanto, hay una finísima barrera entre mi labor de pintor y la de gestor artístico, ya que considero que mi trabajo de gestor se basa en la idea de un pintor que, cuando sus horarios se lo permiten, organiza exposiciones de otros artistas a los que admira y le emociona su trabajo.

A pesar de llevar bastante tiempo viviendo fuera de Extremadura, sigues muy vinculado con lo que ocurre especialmente en la ciudad de Cáceres y sigues exponiendo con relativa frecuencia. ¿Cómo ves el panorama artístico de la región desde la distancia?

Es cierto. Aunque actualmente viva fuera de Extremadura, mi deseo es estar siempre en permanente contacto con lo que sucede en el ámbito artístico de mi comunidad.

La última exposición individual destacable que realicé en Extremadura fue precisamente en Cáceres, en la primavera de 2019, en la Sala de Arte El Brocense, presentando “Ellas”. Mi próximo proyecto confirmado en Extremadura es una exposición individual en la que mostraré una nueva colección de obras, totalmente inéditas, y que podrán verse a finales de 2022, en la Sala Vaquero Poblador de Badajoz.

Aunque la situación social actual es tremendamente dura para todos, pienso que el panorama artístico en la región goza de buena salud gracias a artistas que están trabajando en proyectos personales realmente interesantes, ya sea en el ámbito galerístico o editorial (Verónica Bueno, Ana Hernández del Amo, Misterpiro, o Ester García, por citar algunos ejemplos) o en el mundo de la pintura mural (que me interesa especialmente en los últimos tiempos, ya que desde 2019 he realizado una decena de este tipo de pinturas de gran formato, en la Montaña Palentina y Cantabria) a través de muralistas tan válidos como son Jonatan Carranza Sojo o Jesús M. Brea. Además, hay artistas muy jóvenes extremeños, que están muy conectados con el mundo que les rodea y vienen pisando fuerte, y que seguro perpetuarán todo lo bueno que viene haciéndose artísticamente en Extremadura desde siempre.

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