Entrevista a Alicia Aradilla

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«La práctica, el trabajo y la constancia son las claves del éxito. Aunque en esta combinación casi siempre hay que sumar una pizca de suerte.»

Alicia Aradilla (Fregenal de la Sierra, 1989) lleva tres años dedicándose plenamente a la ilustración. En 2016 empezó a compartir en sus redes sociales las acuarelas que iba realizando durante su viaje alrededor del mundo y esto fue el detonante para conseguir convertir sus dos pasiones – viajar y el arte- en su fuente de ingresos. Quizás tuvo algo que ver la suerte, o puede ser que fuera en parte consecuencia de lo aprendido durante varios años trabajando como diseñadora en agencias tecnológicas y de publicidad.

A día de hoy, Alicia Aradilla es una de las principales referentes de pintura de viajes y ha sabido plantar cara a la pandemia creando una academia de pintura en la plataforma Patreon en la que cuenta ya con más de mil alumnos.

Estudiaste Bellas Artes y pronto tu trayectoria se orientó al diseño gráfico en grandes multinaciones. ¿Qué aprendiste durante esta etapa?

Estudié Bellas Artes en Madrid -con un máster en Diseño Gráfico- y, como muchos de mis compañeros, tenía el sueño de acabar exponiendo en galerías y vendiendo mis obras en grandes ferias. Por entonces las técnicas que más usaba eran el oleo y el grabado. Sin embargo, ese es un mundo muy complicado y para ganarme la vida tuve que empezar a trabajar como diseñadora gráfica en agencias de Publicidad.

Mi gran ventaja en ese sector es que además de controlar los programas informáticos podía aportar mis conocimientos de ilustración y ese era un ‘extra’ muy atractivo para las marcas. Durante cerca de cinco años pasé por diferentes empresas y acabé trabajando para Samsung en su departamento de redes sociales. En este tiempo aprendí a ser resolutiva, a incorporar mi estilo personal a diferentes proyectos y, sobre todo, a trabajar rápido.

Viajar es la mejor forma de buscar inspiración. Es un descubrimiento constante y cada nuevo dibujo en la calle te plantea retos diferentes que debes solucionar en cuestión de minutos con la única ayuda tus colores y los trazos del pincel.

Alicia Aradilla

¿Cómo llegaste a la acuarela?

La acuarela llegó casi como una necesidad. Como trabajaba a jornada completa solo podía dedicarme a esa faceta más artística en mis ratos libres y en mis vacaciones, así que decidí unir mis dos grandes pasiones: viajar y pintar. Cuando estás viajando necesitas una técnica que se adapta a ese ritmo y la acuarela fue el aliado perfecto: se puede expresar mucho con pocas pinceladas; solo necesitas una pequeña caja, un pincel y un bote de agua; y se seca rápido, lo que te permite cerrar el cuaderno y seguir la ruta en cualquier momento.

En 2016 decidiste dedicar un año a viajar alrededor del mundo, ¿De dónde viene tu pasión por los viajes? ¿Qué te aporta viajar a la hora de crear tu trabajo y cómo te ha influido la situación de la pandemia?

Mi pasión por los viajes es una pasión compartida con mi pareja. Yo salí por primera vez de mi pueblo, Fregenal de la Sierra, con 17 años, pero desde entonces no he dejado de viajar. Cuando conocí a Sergio, él tenía muy claro que antes de los 30 años lo dejaría todo aparcado para recorrer el mundo y me uní a su plan. Cogimos una excedencia en el trabajo, vendimos el coche, alquilamos nuestro piso y nos pusimos la mochila para arrancar la aventura.

Esto se convirtió al mismo tiempo en un trampolín para mi proyecto artístico de los cuadernos de viaje en acuarela. Tenía todo un año por delante para pintar el mundo e hice más de 700 ilustraciones de los 19 países que recorrimos. Todo este proceso lo iba compartiendo en las redes sociales y tuvo tanto éxito que a mi vuelta pude dejar el trabajo en la oficina para dedicarme a lo que verdaderamente me gustaba.

Para mi viajar es la mejor forma de buscar inspiración. Es un descubrimiento constante y cada nuevo dibujo en la calle te plantea retos diferentes que debes solucionar en cuestión de minutos con la única ayuda tus colores y los trazos del pincel.

Mi vida y mi trabajo están directamente relacionados con los viajes y, por lo tanto, la pandemia ha sido un golpe duro. Muchos proyectos se cancelaron y durante cerca de un año apenas he podido salir de Madrid es un par de ocasiones. Por suerte, supe reinventarme a tiempo y a nivel laboral me ha afectado menos de lo que se podría esperar en un primer momento.

Siempre digo que los cuadernos de viaje son una de las representaciones más auténticas del arte. Se trata de trazos rápidos y pequeñas notas de color que muestran de una forma natural, fresca, sincera el trabajo del artista.

Alicia Aradilla
Cuaderno de viaje de Alicia Aradilla

Los cuadernos de viajes tiene un largo recorrido en la historia del arte. ¿Cuáles son tus referentes? ¿Qué crees que la hace tan interesante y atrayente para el público?

Siempre digo que los cuadernos de viaje son una de las representaciones más auténticas del arte. Se trata de trazos rápidos y pequeñas notas de color que muestran de una forma natural, fresca, sincera el trabajo del artista. La magia reside en que no son obras acabadas, sino bocetos rápidos que nos acercan a la visión más personal del autor, capturando además detalles importantes de lo que le rodeaba en el momento en el que lo pintaba. Tienen una atmósfera muy potente y el soporte del cuaderno es diferente a cualquier otra forma de presentar la obra.

En lo que respecta a los cuadernos de viaje uno de mis principales referentes es Delacroix. Sus cuadernos de Marruecos son increíbles. Pero lo interesante es que estos diarios trascienden una profesión en concreto y se pueden ver obras fantásticas de aventureros, biólogos, botánicos, periodistas y hasta soldados, que cambian por unos minutos el fusil por la pluma para contar de una forma diferente lo que ocurre en la trinchera.

Considero que las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades para quienes saben aprovecharlas, pero para eso es importante ir a la vanguardia: no vale solo tener una buena idea, sino que hay que acertar con la forma en la que la presentas y la plataforma que usas para ello.

Alicia Aradilla

Para poder realizar tus cuadernos de viaje has tenido que adaptar muchas veces tu forma de trabajar y también las herramientas y materiales que utilizas. Además, la acuarela no es una técnica fácil especialmente en algunas situaciones ¿Puedes contarnos algo sobre esto?

Como decía al principio he ido cambiando de técnica por pura necesidad y con la experiencia he añadido nuevos materiales a mis creaciones: tinta, grafito, gouache… Pero la acuarela sigue siendo la predominante y no es una técnica fácil de controlar.

El clima juega un papel fundamental, ya que el hecho de que el agua se seque más rápida o lentamente marca el ritmo del dibujo. También supone un reto pintar sabiendo que si cometes un error es muy difícil corregirlo, a diferencia de lo que ocurre con el óleo (que permite poner una nueva capa encima). Son cosas que se van aprendiendo con la práctica y que van dando forma a tu estilo personal.

Precisamente fue con el viaje que mencionábamos antes y por la manera en la que compartiste en redes sociales tu experiencia y tu cuaderno de viajes lo que marcó de alguna manera un punto de inflexión para ti y empezaste a trabajar en la ilustración de manera freelance. ¿Cómo afrontaste este cambio?

Las redes sociales se convirtieron en esa galería de arte donde podía exponer mis obras y llegar a mucha gente. En un sector que a veces ofrece tan pocas oportunidades surgió una alternativa (en mi caso, Instagram) que me permitió contactar de una forma muy directa con un público muy amplio. Esto ocurrió durante el viaje, pero siguió creciendo durante los años posteriores y ya cuento con más de 110.000 seguidores.

Tener una base grande de ‘followers’ supone una oportunidad para iniciar un negocio sabiendo que tienes gente detrás apoyándote. Llegó un momento en el que los ingresos que generaba con mi obra, mis clases de acuarela o los proyectos con marcas me permitieron seguir un nuevo camino como ilustradora freelance y, por suerte, llevo ya cerca de tres años viviendo de lo que más me gusta.

Alicia Aradilla durante su viaje a La India

Desde esta nueva manera de trabajar has seguido colaborando con grandes marcas. ¿Cómo ha sido el proceso ahora? ¿Cómo afrontas este tipo de colaboraciones?

Creo que he conseguido crear un estilo muy personal, que logra mezclar ese encanto ‘vintage’ de los cuadernos de viaje (un trabajo casi artesanal) con la posibilidad de dar el salto de una forma natural al mundo digital, ofreciendo múltiples aplicaciones. Mis acuarelas han salido del cuaderno para dar vida y color a un ‘stand’ de IFEMA, a un envase de café o a una pantalla enorme en la Gran Vía de Madrid. Las marcas cada vez están más interesadas en llevar a cabo proyectos creativos y para mí es una oportunidad interesante.

También siguiendo esta línea has colaborado con instituciones o editoriales algunas guías de viaje de Sevilla, Asturias o de Extremadura ¿Es diferente ilustrar un destino por encargo de un destino elegido por ti?

El año pasado publiqué el libro ‘Sevilla, acuarelas de viaje’ con la editorial Anaya, en el que aparecen más de cien acuarelas realizadas por mí, que acompañan a los textos de Blanca Espigares. Este proyecto es diferente al resto porque los dibujos los hice en el estudio después de viajar a Sevilla y tomar las referencias en fotografías. Coincidió además con la época de confinamiento por la pandemia, así que no podía viajar para hacer algunas de las ilustraciones ‘in situ’.

Por otra parte, los viajes que hago colaborando con las oficinas de Turismo son más cercanos a esa idea del cuaderno de viaje porque, aunque solemos marcar una ruta inicial, me muevo a mi ritmo, dibujo sobre la marcha y comparto lo que voy viendo y viviendo con mis seguidores en las redes sociales. El viaje es auténtico y, por lo tanto, el contenido que genero también. En definitiva, cada proyecto es diferente, pero intento que siempre mantenga mi esencia.

Cuaderno de viaje de Alicia Aradilla en la Plaza de San Marcos de Venecia

¿Hay algún lugar del que todavía te gustaría realizar un cuaderno de viaje?

Muchísimos. Tanto sitios que ya he visitado y que nunca llegue a dibujar como otros que tengo pendientes desde hace tiempo. Me encantaría viajar a Egipto y emular a Howard Carter pintando las pirámides en mi cuaderno. También quiero volver a Cuba para capturar su color a pinceladas. Y añadiría México y República Checa, dos países que iba a visitar en 2020 y que tuve que cancelar (con los billetes comprados en ambos casos).

Las redes sociales son una herramienta fundamental para ti, al igual que la plataforma Patreon, donde has creado tu propia academia de acuarela con clases en vídeo. ¿Qué le dirías a un artista que busca encontrar en este tipo de herramientas una salida profesional? ¿Crees que es una opción al alcance de todos?

Para mi Instagram y Patreon, donde doy clases de acuarela a más de 1.000 alumnos a través de tutoriales y ejercicios para diferentes niveles grabados en vídeo, han sido herramientas fundamentales para poder vivir de la ilustración.

Considero que las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades para quienes saben aprovecharlas, pero para eso es importante ir a la vanguardia: no vale solo tener una buena idea, sino que hay que acertar con la forma en la que la presentas y la plataforma que usas para ello.

En cualquier caso, antes de lanzar un proyecto o un portfolio digital es importante sentirse cómodo con el trabajo que haces y la técnica que utilizas. La práctica, el trabajo y la constancia son las claves del éxito. Aunque en esta combinación casi siempre hay que sumar una pizca de suerte.

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