Entrevista a Fermín Solís

9 febrero, 2020

«Cada trabajo lo he hecho de una forma distinta. Las ideas suelen surgir fuera del estudio y allí se convierten en algo tangible»

Fermín Solís (Madroñera, 1972) es un ilustrador extremeño que reside en Cáceres, donde se encuentra también su estudio y donde se dedica a dar vida a sus personajes a través de historietas y cómics. Fermín Solís ha dedicado toda su vida a la ilustración, comenzando con fanzines independientes hasta recibir sus primeros encargos para editoriales como Subterfuge o Reservoir Books. Compaginándolo con su segunda pasión, la música, ha colaborado en la mayoría de las revistas actuales de cómics y libros colectivos, como Dos veces breve o Tapa Roja. Sus obras se han traducido y editado en diferentes países como Estados Unidos, Francia o Canadá, para los que actualmente también trabaja. También es interesante su creación dentro del mundo infantil con títulos como Astro-Ratón u Operación Frankenstein (2016).

En 2004 recibió el premio a Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona y en 2010, fue finalista en el Premio Nacional de Cómic por Buñuel en el laberinto de las tortugas (2008), novela gráfica inspirada en los viajes del director Luis Buñuel por Las Hurdes para la creación de su famoso documental, que le ha cosechado gran éxito y premios tras su reedición en 2019 y su adaptación cinematográfica, ganadora del Premio Goya a Mejor Película de Animación en 2020.

¿Cómo fueron tus comienzos en el dibujo? ¿Cuándo te diste cuenta de que el cómic y la ilustración son lo tuyo?

En este sentido no soy nada original, como muchos ilustradores e ilustradoras empecé dibujando desde muy pequeño, en las paredes, en los papeles que había por casa, en cualquier superficie y con cualquier material, esta afición continuó en los días de colegio, instituto y universidad, pero ahí paré. Me interesé por otras cosas como el cine, hice cortos en súper-8 mm; la música, formé una banda con la que toqué un montón de tiempo y otras cosas. Luego, de repente volvieron las ganas de dibujar y empecé haciendo pequeñas historias de una página o dos para diferentes revistas y fanzines de cómics. Poco a poco fui metiéndome en el mundo de la ilustración haciendo sobre todo libros de texto para editoriales como Anaya, SM, Santillana y paralelamente cosas más personales para otras publicaciones y así, casi sin darme cuenta estaba viviendo de esto.

El camino de Buñuel en el laberinto de las tortugas ha sido muy duro, pero se ha visto recompensado por todos los premios que se están logrando

Comenzaste con la editorial Subterfuge Comix y te seguiste moviendo por editoriales independientes nacionales e internacionales, ¿cómo fueron estos primeros contactos?

Después de tener un buen puñado de páginas publicadas en fanzines o autoeditadas, envié todo el material a editoriales independientes de cómic, la primera en aceptar publicar este material fue Subterfuge Comix así que lo saqué con ellos. Este primer cómic se titulaba Dando Tumbos y recopilaba esas historias cortas, mientras salía y no, me dio tiempo de hacer otro cómic, esta vez una historia larga titulada Otra vida que publicó Doble Dosis. Me ponía en contacto con ellos enviando fotocopias de las páginas. Hace 20 años solo tenía internet en casa un amigo mío y era carísimo, así que seguíamos enviando fotocopias del trabajo por correo. Con otras publicaciones contactabas a través de revistas que las anunciaban como El Víbora.

¿Qué diferencia encuentras en la recepción del público hacia el cómic o la ilustración de antes y de ahora?

Creo que ahora el cómic está mucho más aceptado socialmente, no quiero decir que antes no lo estuviese, pero sí llegaba a un círculo más reducido de lectores y se encontraba únicamente en librerías especializadas. Mis primeras publicaciones eran cómics en formato grapa de 24, 36 páginas… Ahora se ha instalado otro formato, el llamado novela gráfica, con obras de mayor número de páginas, y tienen gran aceptación entre la sociedad, abrieron camino títulos como Persépolis, Maus, Watchmen, etc. La ilustración sin embargo siempre tuvo muy buena acogida entre todos los sectores y ahí sigue más viva que nunca.

Viajé por Las Hurdes buscando una historia actual y me encontré ese busto de Luis Buñuel que nadie quería. Esa era mi historia

Alternas tu pasión por el dibujo con tu pasión por la música. Para quién no lo conozca, ¿podrías contarnos si influye esta faceta en la ilustración y cómo lo compaginas?

Bueno, intento separarlas, digamos que dibujar es un trabajo y la música es el hobby. En el grupo en el que más confluían las dos facetas era en Día X menos 60 donde publicábamos fanzines, hacíamos exposiciones, etc., relacionadas con la temática de la banda.

Has realizado cómic infantil y adulto, incluso las historietas autobiográficas Las pelusas de mi ombligo (2005), ¿qué trabajos son los que más disfrutas llevando a cabo? ¿Qué temáticas te gustaría trabajar?

Me encanta hacer libros para niños, escribirlos y dibujarlos, cuando hago los cómics de Astro-Ratón y Bombillita me lo paso súper bien, no tengo tanta presión como cuando escribo para adultos y siento más libertad para contar historias. Otra temática que me gusta es la Ciencia Ficción y en los cómics de Astro-Ratón puedo experimentar con este género.

Astro-Ratón y Bombillita. Imagen cedida por Fermín Solís

¿Podrías contarnos tu proceso de trabajo? ¿Cómo trabajas en tu estudio, cómo surge la idea, el personaje…?

Mi proceso de trabajo es bastante anárquico, cada libro lo he hecho de una forma distinta, las ideas suelen surgir fuera del estudio, en la calle, en casa, escuchando una canción, viendo una película… Por ejemplo, Operación Frankenstein, surge cuando voy a tirar la basura y me encuentro una pierna de maniquí en el contenedor, Mi tío Harjir ojeando una revista National Geographic y Buñuel en el laberinto de las tortugas haciendo un viaje por Las Hurdes. El estudio es el lugar donde se da forma a las ideas y se convierten en algo tangible.

He realizado muchísimas exposiciones, pero no es algo que me interese mucho hacer, mi obra está creada y diseñada para verse en libros

Buñuel en el laberinto de las tortugas (2008), ha sido un gran BOOM en los últimos años. ¿Cómo surgió la realización de este cómic en 2008? ¿Por qué Buñuel?

Pues estaba buscando una historia que contar que se saliese un poco de mi zona de confort que era el cómic costumbrista y el autobiográfico. Viajé por Las Hurdes buscando una historia actual y me encontré ese busto de Luis Buñuel que nadie quería en Pinofranqueado, empecé a indagar un poco y vi que esa era mi historia: cómo pudo ser el rodaje de Las Hurdes, tierra sin pan (1933).

Buñuel en el laberinto de las tortugas. Imagen cedida por Fermín Solís

¿Cómo ha sido para ti toda esta experiencia? Desde el momento en que te comunicaron que se iba a adaptar al cine hasta ahora, con cuatro nominaciones a los Goya, ¡ganando el premio a Mejor Película de Animación!

Ha sido muy emocionante y a la vez tedioso, han pasado muchos años desde que José María Fernández de Vega, productor de GLOW me llamó para decirme que quería hacer un corto basado en mi libro, luego el corto se convirtió en película, al principio participé en el proceso de adaptación de personajes, fondos, etc., para pedir subvenciones y poner en marcha el proceso, cuando todo se encauzó y por fin se puso en marcha el proyecto entró un director de arte increíble, José Luis Ágreda, amigo de hace años y ya me mantuve al margen porque yo no sé animar ni tengo ni idea del mundo de la animación, tenía mucho trabajo como ilustrador y no podía bajarme de ese tren al que tanto me costó subir. Visité los estudios varias veces, leía los guiones, veía el proceso de trabajo y paralelamente trabajaba en la nueva edición del libro. El camino ha sido muy duro, mucho trabajo, mucho esfuerzo por parte de todo el equipo, pero se ha visto recompensado por todos los premios que se están logrando. La experiencia de los Goya fue muy bonita, nunca imaginé que iría a una gala de los premios Goya, es todo muy distinto al mundo del cómic y la ilustración, cuando nos dieron el premio fue alucinante, y la fiesta posterior.

Hasta que no gané el premio del Salón del Cómic de Barcelona en 2004 no empecé a trabajar por aquí y llevaba ya años dibujando. Actualmente, casi toda mi producción es para el extranjero

Por otro lado, como artista, has realizado diferentes exposiciones individuales y colectivas, ¿cómo fueron estas experiencias?

Sí, he realizado muchísimas exposiciones de todo tipo y lugares dispares. Personalmente no es algo que me interese mucho hacer, mi obra está creada y diseñada para verse en libros, no obstante, intento exponer siempre material inédito o ilustraciones que funcionen fuera del contexto de un libro, muchas veces me da pereza “escarbar” en mis viejos dibujos para seleccionar.

Estación espacial 2020. Imagen cedida por Fermín Solís

Trabajas en Extremadura principalmente. ¿Cómo es la situación de este sector aquí comparada con otras regiones?

Solo el 10 % de mi producción es para Extremadura, de hecho, hasta que no gané el premio del Salón del Cómic de Barcelona en 2004 no empecé a trabajar por aquí y llevaba ya años dibujando. Actualmente, casi toda mi producción es para el extranjero, trabajo con dos agencias de ilustración Advocate en USA y Astound en UK, los libros para niños que hago son para editoriales nacionales, aunque terminan vendiéndose los derechos fuera de España. La mayor diferencia que noto respecto a lo que hago para Extremadura es que si hago un libro para USA lo cobro en quince días sin problemas y aquí para cobrar tengo que realizar un alta a terceros, otro documento de tal, un papel de Hacienda, y reclamar la factura porque se ha perdido. Muchas veces por no hacer todo ese papeleo no hago el trabajo.

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