Entrevista a Manolo Acedo

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«Mi aspiración es crear imágenes hirientes que se fijen en la memoria»

Se define como un «enreda que se divierte garabateando» o un «imaginero hiperestimulado». Confiesa que su objetivo es aprender y divertirse, como si quisiera quitar importancia a lo que hace, y que prefiere explorar diferentes disciplinas a centrarse solo en una, para no aburrise. Manolo Acedo (Don Benito, 1974) es un artista con una marcada personalidad y una fijación obsesiva por la carne que le viene de la infancia. También por lo grotesco, por lo extraño o lo desagradable. En sus obras hay frecuentemente carne y vísceras, o seres monstruosos que pueden llegar a generarnos rechazo o repulsión.

Manolo Acedo ha expuesto su trabajo de manera individual o colectiva en Galería Zunino; Gabinete, Salón del coleccionista de dibujos y estampas; Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Loop Barcelona 2015, Museo Vostell Malpartida; JustMad ; Museo de Cáceres o Fundación Valentín de Madariaga de Sevilla.

Además, su obra forma está presente en las siguientes colecciones como la Fundación “La Maison Rouge” de París, la Diputación de Cáceres, la Fundación DKV, la Junta de Extremadura o el Museo de Cáceres.

Manolo Acedo Arte Actual Extremadura
© Manolo Acedo

Te formaste en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida. ¿Cómo recuerdas esta etapa?

Mi formación es muy heterogénea, ya que mi experiencia académica es limitada. No cursé estudios universitarios, y conseguí con mucho esfuerzo aprender algunas cosas e ignorar todas las demás. Creo que para aprender a dibujar solo hay que dibujar mucho, entre muchas otras cosas, y luego uno encuentra su camino. No hace falta que nadie te lo marque.

Mi relación con la escuela de arte de Mérida fue muy dilatada. Estuve matriculado de manera intermitente en varias disciplinas a lo largo de muchos años como Artes y oficios (orientada a formar artesanos), bachillerato artístico, talla en piedra, cerámica… Más tarde realice un módulo superior en ilustración. Y ¿qué decirte? Cuando uno va sumando años el pasado aparece como un feliz delirio, fueron años de amigos, descubrimientos y epifanías.

¿Crees que las enseñanzas artísticas están bien orientadas a la vida real / laboral?

La enseñanza artística no es diferente de otras prácticas educativas y adolecen de los mismos problemas. Creo que deja mucho que desear y solo lo salvan el empeño de algunos profesionales vocacionales a pesar del esfuerzo de muchos otros adiestradores que tienen el empeño de no enseñar en un centro de enseñanza. Es un tema muy largo y complejo y no soy el más indicado para desarrollarlo. Yo solo soy una víctima más.

Para mí lo más importante no sería orientarse a la vida laboral. Ya hay todo un torrente y un sistema que te arroja hacia ese camino. Ese precisamente sería uno de sus defectos actuales.

Compaginas tu faceta de ilustrador con el diseño gráfico y has trabajado para multitud de proyectos diferentes, ¿Cómo abordas cada trabajo? ¿Cómo te organizas y ordenas tus ideas cuando trabajas para otros?

No difiere mucho de cuando lo hago por cuenta propia. Cuando hay un briefing, cosa rara por estos lugares, o un texto a ilustrar, lo examino detenidamente, abocetando ideas e imágenes sugerentes. Luego intento documentarme y posteriormente hago una aproximación, tomo apuntes, dibujo y paso a desarrollarlo en el medio que me parezca más apropiado. Desarrollada la idea se la presento al cliente, cruzo los dedos y pongo la mano.

© Manolo Acedo

A las dos facetas que citaba antes, tendría que añadirse tus trabajos personales, en los que parece que has ido creando una iconografía propia. ¿Quiénes son tus referentes? ¿Es posible encontrar en tu obra influencias que van más allá de lo puramente artístico (literarias, cinematográficas…)?

Uf, yo tengo muchos referentes como cualquier imaginero hiperestimulado. Soy un gran consumidor de imágenes, novelas, poesía, música, radio, podcasts, cómics, cine, etc. Al final lo que somos es una mezcla de todo eso, y nuestro estilo, si logramos tenerlo, no es más que eso junto con nuestras limitaciones.

Creo que mis imágenes pueden aludir directamente a creadores como Tony Oursler, Cristina Peri Rossi, David Lynch, Agnès Varda, Ulrich Seidl, Bola de nieve, Stanisław Lem‎, Louise Bourgeois, Joel-Peter Witkin, Pasolini, Manuel “El Agujetas”, Matthias Grünewald, El bosco, Dario Argento, José Luis Perales, Bacon, Diane Arbus, Purcell, La Caita, Goya, Carmen Calvo, Cronenberg, Jean Giraud, Leopoldo María Panero, Rembrandt, Otto Dix, Baselitz, Camarón, Hans Bellmer, Chapman Brothers, Foucault, Jodorosky, Cindy Sherman, La Paquera, Bertín Osborne, Burroughs, Hölderlin y Houellebecq, en fin… Pase todos estos ingredientes por la picadora bajo la luz tenebrista de unas bombillas incandescentes de 25 W y utilice la mezcla resultante como pasta para moldelar.

Monstruos, pieles heridas, órganos sangrantes, vísceras… Tu trabajo no suele ser agradable y puede llegar incluso a despertar cierta repulsión. ¿Qué pretendes conseguir?

Pues la verdad no lo tengo muy claro: ¿el rechazo?, ¿divertirme? Me gusta trabajar con la carne. Es una fijación obsesiva, al final es lo único que hay. Somos carne que se pudre, pero la carne es el gran ausente de occidente. En occidente tienes alma y cuerpo. La carne es de los animales, un aspecto animal que negamos, pero lo que hay es la carne en definitiva, lo que nos une al resto de los seres vivos es la carne, la carne es la que duele, la que recuerda, la carne es la que disfruta, pero es la gran ausente de la cultura, para esta solo somos body and soul.

A fin de cuentas mis componentes no son muy diferente a los de un pintor que trabaja el retrato o que utiliza la fotografía como herramienta, solo que en mi caso esa carne delata el paso del tiempo. Siempre me ha fascinado lo grotesco, lo extraño, la fealdad, la otredad… Mi aspiración es crear imágenes hirientes que se fijen en la memoria. Imágenes que me gustaría encontrar en el mercadillo del “Charco de la Pava” en Sevilla.

¿Cómo surge tu interés hacia lo desagradable?

Mi gusto por lo desagradable viene de muy pequeño. Mi abuela tenía una pollería en el mercado de abastos y para acceder a su puesto tenías que pasar por la trastienda de varias carnicerías. Me quedaba embobado mirando las cabezas descarnadas de cerdos y terneros que te acechaban con ternura con esos ojos vivos dentro de sus cabezas muertas. En cualquier caso parece que esto es algo propio, pero hay toda una corriente artística con mucha tradición en lo perturbador y lo grotesco.

Utilizas bastantes técnicas diferentes que a veces se entremezclan: dibujo, fotografía, collage, o incluso video o animaciones. ¿Hay alguna por la que sientas predilección?

Todas se complementan para un delirante diletante como yo. Resulta aburrido elegir un medio cuando actualmente hay tantos a nuestro alcance. El objetivo principal que busco es divertirme y aprender. Enredar siempre lo es. No me habría sido difícil elegir una disciplina e intentar llegar al final, exprimirla sacarle el jugo, pero eso habría sido como convertirme en un deportista de elite o un virtuoso musica, Admiro mucho la disciplina y el sacrificio da resultados fascinantes, pero no creo que eso sea para mí.

Hemos hablado antes sobre cierta repulsión, ¿cómo funciona tu obra dentro del mercado? ¿sigue existiendo todavía una querencia hacia lo bello o lo decorativo?

Pues como le decía un torero a Ortega y Gasset al ser presentado a este como pensador “hay gente pa´to”, cada uno tiene su público. Hay muchos tipos de coleccionistas y a veces se da el feliz encuentro. Es cierto que una obra amable es más comercial y tiene más aceptación. No hay más que dar un paseo por las redes sociales para atestiguar esto. Al final las imágenes tienen su funcionalidad y sacralidad y cada uno las utiliza como mejor sabe. En cualquier caso conviene no confundir “Bello” con decorativo.

Enlazando con la pregunta anterior, además algunas de tus obras no parecen gustar mucho en instagram. ¿Qué piensas del uso de las redes sociales en el contexto artístico? ¿crees que pueden ser una herramienta útil, o se está generando una excesiva dependencia?

Para gustar en Instagram o en cualquier red, solo hay que dedicarle mucho tiempo, darle “Like” a otros usuarios, conocer su dinámica, trazar estrategias de marketing o comprar seguidores a cualquier “jaker”. No creo que sea muy a tener en cuenta que un perfil tenga muchos seguidores, y a mí personalmente no me interesa mucho la vida virtual. Veo trabajos estúpidos y muy mediocres que tienen millones de seguidores, también es cierto que hay páginas exitosas con trabajos estupendos, no es muy concluyente.

Después de la euforia inicial, las redes se convirtieron para mí en un trabajo más que me roba tiempo de lo que realmente me interesa, hace tiempo que no les dedico atención y vivo más tranquilo. Es cierto que funcionan muy bien para mover tu trabajo, aunque a veces no sea más que un mensaje en una botella o alimento para peces.

Conociendo tu trabajo es muy difícil clasificarte o ponerte etiquetas, ¿Cómo te definirías como artista?

No lo he pensado mucho, sería más bien un enreda que se divierte garabateando.

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